Llego el crimen a Queretaro

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Por:

Julián Andrade

Mientras los candidatos se dan hasta con la cubeta, en Querétaro ocurre un fenómeno inquietante.

Desde hace algunos meses se empezó a detectar una variación en los índices delictivos y al alza. Como una sombra amenazante.

Era extraño porque el estado se caracteriza (al menos hasta hace poco) por su tranquilidad y calidad de vida.

Esto ya cambió y si no se actúa pronto y con la seriedad que merece el desafío delincuencial los problemas irán en aumento.

En el Semáforo delictivo se puede consultar cómo van las entidades federativas respecto al tema. Se miden ocho conductas delictivas: homicidio, secuestro, extorsión, robo a vehículo, robo a casa, robo a negocio, lesiones y violación.

La luz verde es buena, la amarilla precautoria y la roja, roja.

Con excepción de la extorsión, en todas las otras variables Querétaro ya está en rojo. Los reportes de las autoridades señalan que supera a muchos estados, inclusive algunos de alta violencia.

En resumen: todos los delitos han aumentado y lo pueden seguir haciendo en el corto plazo.

Semáforo delictivo es bastante serio y sus datos están respaldados con buena información, pero en unos días se contará con la incidencia delictiva que reporta el Sistema Nacional de Seguridad y ahí tendremos datos más recientes.

Es probable que en los próximos meses se tengan que intensificar las acciones federales y en particular de la Secretaría de Gobernación, como ya ocurre en Loma Bonita, Epigmenio González, Huimilpan, El Marqués y Corregidora.

Para colmo, tampoco ayuda mucho el contexto político en estos momentos, donde los incentivos no están en la resolución de problemas de fondo, sino en el acceso o la conservación del poder.

Son elecciones y ello tiene un costo, al menos durante los meses en que se persigue el voto y en los cuales hay temas que es mejor tocar superficialmente o de modo demagógico.

El gobierno saliente lo último que quiere y necesita es que se destape un expediente que tendrá consecuencias negativas.

Pero el aumento de la delincuencia es real y no se atenuará por una especie de ceguera colectiva. Es duro porque las experiencias en otros lugares indican que se puede transitar a escenarios bastante complejos.

Ojalá que el próximo gobernador —Francisco Domínguez (PAN) o Roberto Loyola (PRI)— entienda que la seguridad se convertirá en una de sus prioridades. Es como cuando se presenta una enfermedad irremediable y para la que los paliativos no funcionan.

Le llegó la hora a Querétaro y más vale que cada quien asuma sus responsabilidades.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej