Martes 29.09.2020 - 01:15

Lo que callan los periodistas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Mi generación periodística siempre fue privilegiada. Nos tocó la etapa de la libertad de expresión y de una apertura en los medios de comunicación.

Esto se debió al trabajo y a la constancia de cientos de reporteros y de no pocos directivos que hicieron posible un panorama en el que los debates son un asunto cotidiano.

Pero la libertad viene de lejos, de mucho antes de que el priismo perdiera la presidencia de la República.

Las posibilidades que hoy nos dan los medios de comunicación son inmensas y deben ser aprovechadas para hacer un mejor trabajo.

No todo es miel sobre hojuelas. Desde hace unos años el crimen organizado se convirtió en un verdadero obstáculo para el trabajo periodístico. Hoy la principal amenaza a la libertad de expresión viene justamente de los delincuentes.

Los grandes cárteles de las drogas se dieron cuenta que podían influir en la agenda pública y por ello desataron hechos cada vez más espectaculares, que tenían como primer objetivo el de causar zozobra en la población. Lo lograron.

Es difícil prepararse para situaciones como las que se desataron en México y quizá por ello no se percibió con claridad el enorme riesgo que existía con la difusión de la violencia sin añadirle el contexto adecuado.

Esto generó una suerte de histeria que se expresa en el populismo penal que por momentos se apodera de la agenda pública y del que se desprenden propuestas tan absurdas como inútiles.

El reto para el periodismo mexicano está ahí, en generar certezas para no empeorar las cosas.

De estos y otros temas conversamos Rita Varela, León Krauze y quien esto escribe, con el ombudsman de la ciudad de México, Luis González Placencia, animados por el conocimiento de uno de sus más nóveles, aunque experimentados, colaboradores, Juan Carlos Romero Puga.

La idea era explorar un tema por demás interesante: ¿Cuánto callan los periodistas mexicanos?

No hay respuestas sencillas para ello, pero es evidente que la autocensura, y en no pocas ocasiones la censura, imperan en lugares donde el narcotráfico es poderoso.

Aunado a eso, se encuentra la discusión de cómo debemos enfrentar las coberturas de una situación por demás compleja.

León Krauze propuso que la mensura se imponga a la censura. “Cuidar cómo se informa y no lo que se informa”.

Rita Varela recordó que el 60 por ciento de los ataques contra los periodistas provienen de alguna autoridad.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal hizo hincapié en la necesidad de contar con un mecanismo de protección a los periodistas.

El Estado mexicano no tiene una herramienta clara para actuar en caso de reporteros que puedan correr algún riesgo.

¿Cuánto callan los periodistas mexicanos? Mucho, o poco, lo evidente es que hay una franja inaceptable de silencios respecto a la que se tiene que hacer algo.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej