Viernes 10.07.2020 - 17:37

“Locura y muerte: Edvard Munch”

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Por:

Dra. Yolanda Pica

Es 1902, en una casa de campo en Noruega una pareja de artistas plásticos pelea en forma violenta, ella, Tulla Larsen, él, Edvard Munch. El motivo es la presión de la mujer a que contraigan nupcias después de cuatro años de relación. Ante la negativa de Munch, Tulla amenaza con suicidarse y en el forcejeo resulta herido Edvard que pierde dos falanges del dedo medio; la relación termina.

Munch se había prometido nunca casarse y no tener hijos para no transmitir lo que él denominaba “estigmas hereditarios”: tuberculosis y locura.

Es uno de los representantes fundamentales del estilo pictórico llamado expresionismo, se caracteriza por ponernos en contacto con las emociones más primitivas que nos habitan, con el terror sin nombre de la locura y de la muerte.

Edvard Munch nació el 12 de diciembre de 1863 en Loten, Noruega, hijo de un médico militar muy religioso y una mujer 20 años menor. Munch nació enfermo, su padre hizo que lo bautizaran de inmediato, pensando que no sobreviviría.

Su madre murió de tuberculosis cuando él tenía cinco años, Edvard enfermó de lo mismo a los 13 años y estuvo muy grave por un año; sin embargo contagió a su hermana mayor Sofía que muere. Esto lo llena de culpabilidad y da origen a uno de sus cuadros principales: Niña enferma.

El contacto con la muerte y la tristeza desde su infancia lo lleva a producir su obra más importante: El grito, surgió según él lo narró en su diario: “Iba caminando por un sendero junto con dos amigos, el sol se ponía. De repente el cielo se volvió sangre y sentí la respiración de la tristeza. Me detuve, me apoyé sobre una valla, con un cansancio de muerte. Nubes sobre el fiordo goteaban sangre. Mis amigos siguieron andando mientras yo me quedaba tembloroso, con una herida abierta en mi pecho. Entonces oí el enorme, infinito grito pasando a través de la naturaleza” . Munch tenía 30 años y a través de esta obra fue capaz de expresar el terror sin nombre del ser humano: la expresión del dolor.

Aun cuando tuvo gran éxito como pintor, y vivió la fama y bonanza económica, sufría depresiones y fue incapaz de establecer una relación de pareja, la narrada con Tulla fue una de tantas que terminaban en forma similar, se relacionaba con las esposas de sus amigos y con mujeres con las que no había futuro.

Es el pintor noruego más importante, de gran sensibilidad para captar y expresar los sentimientos del ser humano.

Murió en soledad a los 80 años, dejando estas palabras:

“Enfermedad, locura y muerte fueron los tres ángeles que velaron mi cuna”.

ypr2004_5@hotmail.com

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