Los 660 mil millones de pesos para ninis

AT, o pollitos en fuga
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Las representaciones empresariales están echando cálculo al plan de la próxima secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, las ayudantías para 2.6 millones de jóvenes que no trabajan ni estudian de entre 15 y 29 años de edad, y que en números redondos son 110 mil millones de pesos anuales, o sea 660 mil millones a precios corrientes —habrá que recalcular con inflación y ampliaciones— durante 6 años.

En organismos como el CCE, que encabeza Juan Pablo Castañón; Canacitra, que representa Enrique Guillén; Concamin, encabezada por Francisco Cervantes; Coparmex, presidida por Gustavo de Hoyos, se interrogan la manera de financiar tan amplio programa, pero sobre todo cuáles serán las reglas de operación y si será un programa de educación para el trabajo o simple tutoría. Claro, no faltan los angustiados que se pregunten si no acaso el gobierno entrante les pasará la charola para cumplir uno de los pilares de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. En los acercamientos con el equipo de la STyPS se ha explicado que el plan atenderá 2.6 millones de personas al año de manera rotativa, es decir, cerca de 15.6 millones de personas atendidas todo el sexenio. Un bloque de 2.3 millones de jóvenes recibirán 3,600 pesos al mes, otros 300 mil recibirán 2,400 pesos mensuales. Las reglas de operación son clave para un funcionamiento correcto del programa y para que los beneficiarios obtengan habilidades laborales; no es para menos si su costo es 7.5 veces mayor a la inversión pública que podría hacer el gobierno para concluir el NAIM, encomendado a Federico Patiño, y que daría empleo a 500 mil personas.

Democracia Intestina. La historia, cuando se repite —dijo alguien— termina en comedia o en tragedia. Y esta vez parce que la comedia es la suerte de la corriente Democracia Interna del Partido Revolucionario Institucional que fomenta el exgobernador oaxaqueño Ulises Ruiz, quien hoy pretende tomar el control de ese menguante partido acusando a Claudia Ruíz Massieu de permitir que “los iluminados de siempre intenten delimitar un perfil de quién debería ser el próximo presidente del PRI”. Ruiz quiere el control de ese partido, pero no sabemos para qué lo quiere. Pero sí atendemos a su historial, para nada positivo: la revuelta de la APO en Oaxaca, la traición al movimiento magisterial, 88 asesinados políticos en su gobierno, una deuda pública que aumentó sin control. Si los priistas quieren terminar en residuo político, Ulises es el camino.

Liberar a radio y tv. El comisionado Adolfo Cuevas, con precisión estadística y claridad legal acaba de señalar  (en su reciente publicación) que es momento de que el INE de Lorenzo Córdova, levante las barreras a la publicidad política en medios electrónicos, limitadas a espacios oficiales que implica un impuesto en especie a los radiodifusores dirigidos por José Luís Rodríguez, pues la asignación de tiempos electorales no modifican a voluntad de los ciudadanos: Cada uno de los 9 millones de spots de José Antonio Meade fue efectivo en 1.02 votos, pero los 4.6 millones de spots del López Obrador derivaron en 6.54 votos en julio pasado.