Los empresarios optimistas

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Por:

Bibiana Belsasso

Isla de Comandatuba, Brasil.— Estoy en la reunión Padres e Hijos, donde se reúnen algunos de los empresarios más importantes de América Latina desde hace 9 años. En este encuentro se palpa un optimismo en el que todos concuerdan: hay que aprovechar la situación económica que se vive en este momento para estar preparados para cuando lleguen las vacas flacas.

Después de la crisis de 2009, las oportunidades están puestas en América Latina. Aquí se tienen las materias primas y hay inversión.

La primera noche habló el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Destacó la importancia de la certidumbre, de darle continuidad a lo que había realizado su antecesor, el presidente Fernando Henrique Cardoso, y lo mismo está haciendo hoy la actual presidenta, Dilma Rousseff. Darle sin duda la certeza a los empresarios de que en Brasil se puede invertir, aun teniendo graves problemas de seguridad y desigualdad.

Brasil ha sido un ejemplo en esta reunión. Sobre todo por la percepción que se tiene de este país. En México no estamos peor, pero la percepción que se tiene así lo indica. Los temas de seguridad, pobreza, desigualdad y falta de educación son quizás muy similares, pero la forma de encararlos es muy diferente.

Una de las conferencias que más me gustaron fue la que expuso Vivienne Senna, de la fundación Ayrton Senna, de Brasil. Se detuvo en las diferencias sociales en el país visibles al cruzar una calle: Canadá y Argelia separados por nueve metros de distancia. Nada diferente a lo que pudiéramos ver en México. Su misión es brindar educación a los niños para que puedan tener mayores oportunidades. Destacó cómo, con el apoyo de la fundación, se ha reducido el número de niños reprobados en las escuelas en Brasil.

Y de eso se trata, de la educación, para que América Latina pueda convertirse en una gran potencia. Como bien dijo el ex presidente Lula da Silva en su discurso, no se trata de acabar con los ricos para que haya menos pobres, eso no funciona; se trata de que haya menos desigualdad, de que los ricos puedan ser ricos, para que así puedan generar mayores empleos que le den oportunidad a los más pobres de vivir de una manera digna. Se trata de construir grandes clases medias.

Lula es un hombre de izquierda. Empezó su carrera como líder sindical, pero tiene claro lo que muchos de nuestros dirigentes de izquierda en México aún no: hay que dejar que se genere riqueza para que seamos un país con posibilidades.

Si escuchamos lo que dicen los que conocen a fondo de la oportunidad de negocios en la región, hoy estamos como no había sucedido en muchos años, con la posibilidad de crecer económicamente, de que nos vaya bien a todos y de que se invierta en nuestro país.

Ya es tiempo de que México pueda tener una imagen tan buena como la que tiene Brasil a nivel mundial. Los problemas de seguridad que vivimos no se resolverán a corto plazo. Lo que sí podemos hacer los mexicanos es enfocarnos en el nicho de las oportunidades económicas para salir adelante. Lo dijeron algunos de los principales empresarios del país.

Hombres y mujeres que no se van a arriesgar a invertir en un lugar que no les resulte redituable. Si ellos lo están haciendo ¿por qué nosotros tenemos que tener tanto miedo?

bibibelsasso@hotmail.com

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