Miércoles 8.07.2020 - 16:27

Los funerales de la mafia

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El funeral de Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, fue impresionante. Cientos de personas lo acompañaron a su última morada gritándole porras y llevándole decenas de coronas de flores.

Minutos antes de que El Ojos llegara a su tumba, su gente lo homenajeaba y cantaba: “Se ve, se siente, Felipe está presente”. Con gritos de apoyo fue como familiares y amigos acompañaron a quien fuera el presunto líder del Cártel de Tláhuac al Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa.

Algunos de sus más cercanos, aquellos que cargaban el féretro, iban fumando mariguana y hasta llegaron grupos de mototaxistas, esos mismos que el jueves pasado habían colaborado en los bloqueos de las avenidas principales de Tláhuac.

Durante el funeral, siete personas fueron arrestadas debido a que portaban armas o drogas. Y es que muchos de los ahí presentes trabajaban para El Ojos en actos delictivos.

Este entierro nuevamente pone de manifiesto la fascinación y la apología del crimen que los personajes de esta clase generan.

Y es que muchos capos de la mafia han sido despedidos con bombos y platillos en sus funerales y sus tumbas reflejan la opulencia que en vida les gustó mostrar.

Recordemos el sepelio de Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, ocurrido el 11 de julio de 1997.

Carrillo fue declarado muerto por la Procuraduría General de la República (PGR) y por la DEA desde el 4 de julio en el hospital Santa Mónica, en la Ciudad de México, al someterse a una cirugía estética facial y a una liposucción.

Desde que corrieron los rumores de que El Señor de los Cielos había fallecido, las coronas y arreglos florales de cientos de amigos y familiares comenzaron a llegar a la finca Santa Aurora, ubicada en El

Gumuchilito, Navolato, lugar donde fueron enterrados los restos de Carrillo.

Los restos del jefe del Cártel de Juárez fueron ingresados al rancho a escondidas de los reporteros, porque había muchísimos. Y poco a poco fueron llegando amigos y familiares.

Amado Carillo era muy popular y querido en la localidad, así que cientos de personas acudieron al panteón para despedirlo. Muchos en automóviles de lujo.

La tumba de El Señor de los Cielos es de estilo gótico y tiene capacidad para recibir a 50 personas. Tiene 48 vitrales en las cuatro cúpulas y 10 más en el primer nivel. Asimismo, tiene una capilla de lujo en su interior.

La mayoría de los narcos poderosos, muchos sinaloenses, busca que sus tumbas reflejen su poder económico: casi todas cuentan con aire acondicionado, seguridad las 24 horas, señal de televisión satelital, Internet wi-fi y vitrales lujosos, entre otros detalles.

Otro ejemplo es la tumba de Ignacio Coronel, El Rey del Cristal. Es una estructura rodeada de vidrio templado y arquitectura moderna, además de que alberga un sistema de música que combina la alarma perimetral; a su vez cada uno de los espacios cuenta con aire acondicionado.

Lo peculiar de la tumba de Coronel es que al momento de que cualquier persona se acerca al lugar, el volumen de la música cambia.

Otro caso singular lo fue el sepelio de Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de jefes en diciembre de 2009.

Su funeral fue más discreto, pero al panteón llegaron unas 100 mujeres, sólo mujeres, a despedirlo. Beltrán Leyva utilizó un ataúd de madera, uno de los más caros, pero no tenía excentricidades.

Entre los capos a escala internacional, el caso más famoso es el de Al Capone, el gran traficante de alcohol durante la etapa de la prohibición en Estados Unidos y quien murió el 25 de enero de 1947, en Miami.

Debido a la gran presencia de la prensa, una vez conseguido el permiso de traslado, tuvieron que ingeniárselas para eludir a los reporteros en el viaje a Chicago.

De la funeraria salió un Cadillac portando un féretro vacío que depositaron en un tren en dirección a Chicago. Ya despejado el camino, los restos de Al Capone fueron trasladados en una camioneta por carretera, tardando más de 48 horas en llegar al destino.

El 1 de febrero, el cadáver de Al Capone fue depositado en la capilla de Rago a la espera del entierro.

Se sabe que tardaron tres horas para cavar la fosa en el terreno helado, en medio de Salvatore y Gabriele, padre y hermano del difunto. Su féretro, de bronce, que en ese entonces costó, dicen, dos mil dólares, fue seguido por una inmensa comitiva para rendir tributo al gánster más famoso de la historia. Un manto de gardenias con orquídeas cubría el féretro.

Otro de los grandes recintos de criminales es el cementerio Shirokorechenskoe, situado a las afueras del suroeste de Ekaterimburgo, en Rusia.

Es donde descansan los restos de populares artistas, científicos y héroes de la Segunda Guerra Mundial. Pero también hay una sección donde están las exóticas tumbas de los gánsteres que murieron principalmente en la última década del siglo XX.

Estas tumbas llegan a ser hasta un atractivo turístico debido a que están formadas de enormes lápidas de granito que cuentan con tallas impresionantes.

Y es así como estos sepelios y tumbas terminan siendo una apología al crimen y estos actos motivan a muchos a seguir los pasos delictivos. Sin duda estas despedidas a los capos son siempre una afrenta a las autoridades.

bibibelsasso@hotmail.com

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