Los niños bien

Emociones y decisiones
Por:
  • rodolfoh-columnista

Un vistazo a las redes sociales basta para darse cuenta inmediatamente quién domina la campaña desde que sale hasta que se pone el sol.

Y es evidente que también trabajan toda la noche, incansables, para lograr su objetivo. Además de eso, son unos maestros de la operación política, logrando a diario pequeños o grandes acuerdos, alianzas y patrocinios que los acercan al triunfo.

Y mientras el PRI y el Frente se destruyen entre sí, ellos se dan el lujo de disfrutar unas enchiladas, muy quitados de la pena. El registro de José Antonio Meade pasa sin pena ni gloria, en lo que Claudia Sheinbaum posa feliz en un merendero con quien dice será el próximo presidente de México (y en esa ruta, ganará caminando la Jefatura de Gobierno).

Por si fuera poco, se hace viral un video protagonizado por una chica muy bella, quien a ritmo de reguetón dice que “aunque sea niña bien, votará por ya sabes quién”. Nadie hablará de otra cosa más que de eso en los días por venir; y el público objetivo tendrá el mensaje en la cabeza quizá hasta el día de la elección.

Esto es una muestra más de que se están comiendo a sus rivales como aceitunas. Para cada semana, e incluso me atrevería a decir que para cada día, tienen algo que jala la marca mediática o que establece agenda.

Este PRI, entre tanto, demuestra que no puede hacer más que una sola cosa a la vez. Perdieron toda una semana en sus listas de plurinominales, como si eso fuera relevante para el elector (excepto, claro, si Napito estuviera en ellas; pero, incluso, esa tormenta la dejaron menguar).

Pero no hay por qué sorprenderse, si desde el principio de la administración han probado ser unos pésimos comunicadores y con peores reflejos. La Casa Blanca y Ayotzinapa son los mejores ejemplos de que no saben reaccionar y mucho menos, comunicar; aunque todo se resume a que, en realidad, no saben operar.

Debieron haber tomado clases con Luis Echeverría y Carlos Salinas. Ambos mandatarios operaban todos los días, 24 horas al día; todo el tiempo y sin descanso (esa es la esencia de hacer política). En cambio, estos chicos provenientes de ya saben dónde, están hechos de otra madera.

Un día, por ejemplo, Echeverría le dijo a Nixon algo así: “en América Latina hay dos proyectos: el de Castro o el mío, ¿cuál prefiere?”. No hace falta decir que el mexicano se salió con la suya en casi todos sus objetivos de política exterior. Y lo mismo Carlos Salinas, quien conceptualizó y logró la firma del TLC porque no se permitió descanso ni descuido alguno.

En este momento no veo nada que acerque al PRI o al Frente al triunfo. Desconozco qué estén planeando en sus respectivos cuartos de guerra; pero más bien, parece que están atrincherados y horrorizados. El único que tiene una idea más clara de campaña provocadora y un discurso retador es Mikel Arriola (aunque a muchos no nos gusten sus posturas conservadoras). Debieran pedirle unas clasecitas.