Los padrotes invaden Puebla

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Por:
  • bibiana_belsasso

Este fin de semana se festejó a la Virgen de Santa Marta en Llano Grande (El Aserradero), en el municipio de Chignahuapan, Puebla. La fiesta anual del pueblo. Es una gran feria que los locales tardan todo el año en preparar. Está la tradicional competencia de listones, en la cual los jinetes montados en sus caballos recogen un listón y se lo dan a la chica con la que quieren bailar en la noche. Las peleas de gallos, partidos de básquet, carreras de caballos, juegos de feria y la tradicional comida. Siempre había sido un festejo familiar, hasta este sábado. A la celebración llegaron algunos padrotes de Tenancingo. Lo que querían era regentear mujeres. Había niñas desde los 11 años que eran ofrecidas a los señores del pueblo.

Los padrotes, como siempre, las vigilaban y ninguna logró escapar. Los padres y las madres de familia también tuvieron que estar muy atentos porque temían que pudieran secuestrar a sus hijas.

En el baile, algunos hombres llegaron a los golpes por ver quién tenía sexo con las muchachas, incluso hubo balazos. Algo que tiene mortificados a los lugareños porque no hay antecedentes.

Así ha venido ocurriendo en otras ferias, los padrotes de Tenancingo, quienes tienen una red internacional de prostitución, que va desde su tierra natal hasta Nueva York, han decidido invadir y hacer negocio en distintos lugares.

Desde 2011 he documentado en esta columna cómo ha funcionado una de las más importantes redes de prostitución y trata de personas manejada desde Tenancingo, Tlaxcala, con niñas y jóvenes secuestradas o engañadas, a quienes habían enviado a Nueva York para prostituirse.

Incluso uno de los líderes de esa organización, Raúl Granados Rendón, fue extraditado a Estados Unidos en 2011, acusado de 21 cargos, entre ellos asociación delictuosa y conspiración de trata sexual forzada; fraude y coerción; trata sexual de menores; prostitución interestatal; tráfico humano y otras ofensas relacionadas.

Y es que los padrotes de Tenancingo se reunían dos veces al año para intercambiar mujeres y llevárselas a sus negocios establecidos muchos de ellos fuera de México.

Promovían sus fiestas públicamente en el portal www.tlaxcala.tlax.com , y se comunicaban entre sí para poder reclutar a menores de edad, mandarlas a toda la república mexicana y de ahí introducirlas a Estados Unidos.

Incluso en ese portal había varios textos de hombres de Tenancingo que vivían en Nueva York. Algunos mensajes tienen contenido agresivo; otros, de hombres que buscaban la oportunidad de convertirse en regenteadores de mujeres: “Que tranza compadres, mi único pecado fue no haber nacido en Tenancingo, pero soy la ver… y muévanse por que la cosecha de mujeres nunca se acaba (sic)”.

Esos festejos que llegaban a durar hasta cuatro días eran utilizados para buscar nuevas víctimas.

Ahí los padrotes sólo llevaban a las mujeres que ya tenían dominadas y que se habían transformado de víctimas a victimarias, al buscar nuevas niñitas para incorporarlas a la red de tráfico.

A las otras chicas, las que llevaban menos tiempo en este ambiente, las dejaban encerradas en una casa de seguridad con suficiente agua y poca comida, y eran amenazadas con que si intentaban escapar lastimarían a toda su familia. Estas mujeres eran obligadas a prostituirse hasta 20 veces al día.

Hoy estos padrotes de Tenancingo han buscado ir a otras plazas y ferias. Y en esta búsqueda para expandir el negocio, esta semana invadieron la fiesta de uno de los municipios de Puebla, paradójicamente el mismo fin de semana en que se conmemora el Día Internacional contra la Trata de Personas.

bibibelsasso@hotmail.com

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