Los penales del señor Hyde

Fuerza Nico
Por:

Los síntomas son los indicios de que algo está por suceder, es la reacción natural del cuerpo para dar aviso. Todas las señales que está mandando el equipo del Piojo son las de una escuadra que en una jugada o en cualquier instante pueden perder la cabeza. Y ayer Miguel Herrera en la rueda de prensa nuevamente liberó al Piojo, aquel personaje que desde jugador fue irreverente, explosivo y muchas veces violento, otra historia de Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

A la otra mitad, a Miguel Herrera, al jugador apasionado, profesional y que defendía cada pelota como si fuera la última, le costó la posibilidad de disputar el Mundial de 1994;  cuando en un instante, por un segundo, se le escapó el Piojo y le recetó una patada sin razón y sin sentido a su rival; dicha indisciplina fue suficiente para que Miguel Mejía Barón decidiera no incluirlo en su lista final. Esta anécdota fue retomada cuando nuevamente por un pleito ridículo con Martinoli, también fue despedido de la Selección, ahora como entrenador nacional.

Estas historias son sólo para contextualizar la rueda de prensa que el técnico americanista ofreció tras el clásico nacional. A pesar de que su equipo no perdió, dejar ir la victoria ante las Chivas en el Azteca, fallando un penal, puede calentar a cualquiera; pero cuesta creer que pasan los años y Herrera sigue reaccionando igual, regañó a todos los reporteros presentes e incluso, lanzó nuevamente otro dardo a su propio jugador, en esta ocasión, a Matheus Uribe, el villano de la noche por el penal errado.

El riesgo en esta dinámica está en trastornar al grupo; y no me refiero a la patada al más puro estilo de Herrera en Toros Neza, que le propinó Agustín Marchesín al canterano en el entrenamiento de hace unas semanas. Más bien el riesgo está en que el grupo se rebele y se hunda el proyecto del mesías americanista. Poco a poco el murmullo de descontento toma fuerza en los pasillos del Estadio Azteca, y aunque Miguel jure ante los micrófonos que su equipo es el mejor de la liga, que hace más goles que nadie y que únicamente deben afinar puntos, la realidad es que la felicidad puede derrumbarse en un instante.

No puedo negar que el América juega bien y que Miguel es un extraordinario estratega; pero el club que dirige vive de éxitos, de trofeos y de campeonatos; tal vez seguir los pasos de Hernán Cristante, que hace unos días confesaba que desde hace tiempo acude al psicólogo en busca de entender el porqué de sus reacciones ante el cuerpo arbitral.

“La psicóloga me ha hecho ver que me tomo personal los errores o las acciones de los árbitros, pero poco a poco ha comprendido que no es así”, fueron palabras del técnico de los Diablos, que al menos está haciendo un esfuerzo por cambiar.

Tal vez ni 30 años de terapia ayudarán para que el Piojo desaparezca, pero al menos servirá para contenerlo y asumir que en todos conviven dos personalidades, y de una u otra forma se tendrán que separar, como concluye la historia de Robert Louis Stevenson.