Los politicamente correctos en Acteal

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El caso Acteal se presta a la controversia. El 22 de diciembre de 1997 fueron asesinados 45 indígenas en esa comunidad chiapaneca. Hay 57 personas purgando condena desde hace 11 años.

Al parecer muchos de ellos, alrededor de 40, son inocentes y ninguno tuvo acceso al debido proceso, que es una de las garantías más importantes en cualquier estado de derecho.

La opinión pública interesada en el tema está dividida. Los organismos de derechos humanos y en particular el Fray Bartolomé de las Casas, que tiene su sede en San Cristóbal, se dicen alarmados porque se “liberarán paramilitares”.

¿Qué ocurrió con la investigación? Sospecho que la PGR, en aquellos años, se dejó llevar por lo políticamente correcto. Prefirió creer las versiones de uno solo de los bandos en disputa y cayó en una trampa perversa en la que la metieron grupos ligados al zapatismo.

Hay que entender el contexto en el que se hicieron las investigaciones, para aceptar que alguien pudo perder la brújula y sobre todo después de los desastrosos intentos de proceder legalmente contra los zapatistas en el inicio del gobierno de Ernesto Zedillo.

En Acteal se tenía que actuar pronto y bien. Las cosas se hicieron, como se hacen en México, y hoy todo está en entredicho.

Lo que no deja de sorprenderme es la actitud de algunas organizaciones de derechos humanos las que se atreven a decir que los presos de Acteal serán liberados por “tecnicismos jurídicos”, si es que así lo determina la Suprema

Corte, donde se está estudiando el expediente.

Es el caso de la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos.

Admiten que no existió el debido proceso y que inclusive los acusados nunca tuvieron traductor. Dicen que es la norma en México y que por ello no importa. El centro del argumento me recuerda al peor de los autoritarismos.

Como la procuración y administración de justicia son deficientes, la aceptamos sólo cuando conviene.

Los derechos humanos son para todos o no son para nadie, y los juicios trasparentes y apegados a la ley es lo menos que se puede pedir para cualquiera.

Hace años que la defensa de los derechos humanos se pervirtió y se convirtió en un botín de algunos.

Esta noble tarea, y más desde la sociedad civil, no puede ser movida por intereses ideológicos, porque esto sirve para desacreditar una de las herramientas fundamentales de cualquier sociedad democrática.

Acteal puede ser el inicio de otra forma de hacer las cosas y dejar claro que el Ministerio Público tiene que actuar a la altura de las circunstancias y no es impune.

juljard@yahoo.com.mx

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