Martes 14.07.2020 - 01:55

Los terroristas “judios”

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Gabriel Morales Sod

La semana pasada Israel se enfrentó a uno de los momentos más dolorosos en los últimos años. Mientras que en la ciudad de Duma colonos extremistas incendiaron la casa de una familia palestina, en represalia por la demolición del ejército de dos construcciones ilegales en Cisjordania, a pocos minutos de ahí, un fanático ortodoxo acuchilló a seis personas en la marcha del orgullo gay en Jerusalén.

No hay palabras que expresen mejor mis sentimientos por las muertes de Shira Banki y Ali Dawabesheh que el mensaje del presidente Reuven Rivlin: “Todos tenemos una herida en nuestro corazón. Mi dolor es aún más grande que mi vergüenza. Dolor por la muerte de un pequeño bebé. Dolor porque mi gente haya escogido el camino del terrorismo y haya perdido su humanidad. Su manera no es mi manera. Su manera no es nuestra manera. Su manera no es la manera del Estado de Israel y del pueblo judío.”

Junto con el presidente, miles de Israelíes salieron el sábado por la noche a las calles de Tel Aviv a llorar estas muertes; cientos escucharon conmovidos el discurso del tío de Ali quien en árabe pidió un alto al terrorismo de los colonos. Benjamín Netanyahu definió los asesinatos como “terror judío”. El terrorismo, dijo el primer ministro, es terrorismo, no importa de donde venga, y no existe una ley por encima de la ley del Estado (refiriéndose a aquellos fanáticos que justifican los asesinatos por motivos religiosos).

Sin embargo, a pesar de que la dura respuesta de Netanyahu parece adecuada, el primer ministro parece desvincularse de los hechos como si de un fenómeno ajeno se tratase. Si estos fanáticos actuaron así es porque durante años se han cometido decenas de actos de terrorismo judío que Netanyahu se ha negado a llamar como tal. Mientras que los atentados terroristas árabes desencadenan sin falta operativos masivos del ejército para encontrar a los culpables, ésta es la es la primera vez en alrededor de 100 casos en donde se ha desplegado al ejército y a la policía para detener a posibles sospechosos en los asentamientos judíos. Netanyahu además no puede escapar del hecho de que en su gabinete se sientan personas que se manifiestan abiertamente en contra de la homosexualidad.

Mientras Netanyahu ha enfocado todas sus energías en detener a Irán, un peligro más grande se ha formado, un enemigo interno que amenaza con acabar con el ideal democrático del Estado de Israel: el extremismo judío.

Esperemos que a raíz de estas dolorosas muertes Netanyahu escuche las palabras del presidente Rivlin: el Estado no ha sabido ni se ha enfocado en lidiar con el terrorismo judío. “Para lidiar con esta amenaza y acabar el problema de raíz no hay otro camino para la sociedad israelí que la introspección” y la aceptación de que el cáncer del extremismo (palabras mías) amenaza con extenderse al resto del país.

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod