Los últimos días de Netanyahu

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • gabriel-morales

Netanyahu, quien está a punto de ser el primer ministro más longevo de la historia de Israel, se ha convertido en sinónimo de este país. Ni siquiera quienes nos hemos opuesto férreamente a su administración podemos imaginar de verdad un futuro sin él.

Y, sin embargo, el fin de Netanyahu parece inminente. Por más de ocho años, la administración de Bibi ha estado llena de rumores e investigaciones por corrupción; no obstante, el mago, como le apodan, ha sabido librarse una a una de estas acusaciones. Después de que el anterior primer ministro, Ehud Olmert, fuera a la cárcel por tráfico de influencias, todos, incluso aquellos que estaban convencidos de que Netanyahu se mantiene en el poder de manera corrupta, pensamos que Bibi, “el gran estadista”, había aprendido la lección.

Que si bien seguiría usando recursos del Estado de manera ilícita para ganar favores políticos lo sabría al menos ocultar. Sin embargo, es tanta la ambición de Netanyahu y su esposa por ocupar el trono que se volvieron ciegos, su juicio se nubló, su aliados se convirtieron en enemigos. La semana pasada la policía anunció que está pronta a presentar cargos en contra del primer ministro. Las acusaciones son tantas que hasta las llaman por número. Son cuatro las investigaciones que podrían tumbar a Bibi, sin embargo, son dos en específico las amenazas más inminentes. La primera de éstas acusa a Netanyahu y a su esposa de recibir regalos por miles de dólares (cosa que, aunque en México es norma, está prohibido en Israel). La señora Netanyahu, al parecer, tiene un gusto por las joyas, y le exigía a empresarios estadounidenses y australianos regalos de módicos precios. La segunda investigación acusa a Bibi de tráfico de influencias; Netanyahu negoció con el dueño del diario más grande de Israel para cerrar el periódico de la competencia por medio de legislación a cambio de cobertura positiva. La respuesta de Netanyahu ha sido replicar a Trump, diciendo que ésta es una campaña de los “medios de izquierda” en su contra. Sin embargo, son la policía y el fiscal general quienes lo persiguen. La semana pasada, los investigadores consiguieron que quien fuera el jefe de gabinete de Bibi se convirtiera (a cambio de una sentencia más corta) en testigo de Estado. Es decir que Netanyahu está hasta por el cuello de acusaciones y conforme avancen los días saldrán más y más a la luz. Un House of Cards versión turbo,

en resumen. Pero no esperen que se vaya en silencio. Vendrán ahora los ataques contra la policía, contra las cortes, contra la prensa, todos son, en palabras de Netanyahu, parte de una conspiración contra su familia.

Históricamente en Israel, nadie está por encima de la ley. Un presidente y un primer ministro fueron ya a parar a la cárcel. Parece que ni sus estratagemas más radicales le servirán esta vez. Si bien no en pocos días, parece que pronto podremos gritar: ¡el rey ha muerto!

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod