“Mark Rothko: Los Límites del Color”

Paul Cézanne: su contribución a las neurociencias
Por:
  • yolanda_pica

Dvinsk, Rusia, (abril, 1903) actualmente Letonia, la familia Rotkovitch espera a su quinto hijo, están preocupados porque son judíos y acaba de suceder el pogromo de Kishinev: consistió en una serie de actos vandálicos y masacre contra los de su raza.

Después de este evento, Yacov, el padre de la familia fue haciendo una migración paulatina de todos a Estados Unidos.

Mark llegó a Portland, Oregón a los 10 años. A los seis meses muere su padre por lo que todos tuvieron que trabajar en la infancia. El niño ingresó escuelas públicas y fue impresionante la rapidez con la que aprendió el nuevo idioma y destacó entre sus compañeros. A los 18 años obtuvo una beca para estudiar ingeniería en Yale, la que perdió un año después por la crisis económica del país.

A los 21 años descubre su gusto por las Artes Plásticas y se muda a Nueva York, donde después de un breve tiempo en la escuela “Arts Students League” se dedicó de lleno a la pintura.

Evolucionó de un estilo figurativo (desnudos, paisajes urbanos) hasta que en la década de los 40 formó parte del expresionismo abstracto logrando a partir de 1950 un lenguaje personal que refinó en los siguientes veinte años. Sus obras, de gran formato con la intención de lograr intimidad se componen de varios campos de color de formas rectangulares, horizontales, que parecen flotar sobre un espacio indefinido. Decía en 1951: “Pinto cuadros muy grandes porque quiero estar muy cerca …pintar un cuadro pequeño es ponerse afuera, cuando uno pinta cuadros grandes uno está adentro”.

Rothko concebía sus obras como dramas, como la representación de una tragedia sin tiempo, con una gran intensidad espiritual consiguen envolver al espectador, invitándolo a la meditación. El artista consideraba que el color puro era el mejor método para expresar las emociones y producirlas en su público.

De acuerdo a Eric R. Kandel, ganador del Nobel de Medicina en 2000 y autor del libro “Reductionism in Art and Brain Science”: “la forma en que Rothko empuja los límites del color y el estilo lleva a nuestro cerebro a formar nuevas ideas, asociaciones que determinan una respuesta emocional en reacción a lo que provocan”. “La simplicidad de estas obras paradójicamente invocan las referencias cerebrales psíquicas, místicas y religiosas que explican y describen sus efectos”.

Su reconocimiento mundial fue en 1961 en que el MoMA le realizó una amplia exposición que incluía los rectángulos abiertos, Peter Selz, el curador dijo: “Estas silenciosas pinturas con sus superficies enormes, hermosas y opacas son espejos que reflejan lo que el espectador trae consigo”. “En este sentido se puede decir que abordan directamente las emociones y los deseos, ya que son espejos de nuestras fantasías y actúan como ecos de nuestra experiencia”.

Curiosamente este acontecimiento le produjo depresión y ansiedad, se sintió expuesto públicamente y deseoso de éxito, algo que no había necesitado antes. Dan Rice su asistente explica: “se comportó como un hombre obsesionado, abordaba todas las exposiciones públicas con ansiedad… antes de cada inauguración vomitaba y después quedaba tan agotado que caía enfermo sin remedio”. Este fue el inicio de su larga depresión. La cual se complicó porque desarrolló alcoholismo.

En la primavera de 1968 después de un día de trabajo y juegos con su hijo Christopher  sintió un dolor agudo en la espalda fue llevado de urgencia al hospital donde le diagnosticaron: aneurisma disecante de la aorta, hipertensión y arterioesclerosis. Fue dado de alta tres semanas después indicándole vida tranquila, sin alcohol ni tabaco y con dieta saludable, pero emocionalmente estaba muy debilitado y se encontró en un espiral descendente en lucha contra el abuso de alcohol, drogas y la depresión. El 1 de enero de 1969 hubo un aumento de tensión con su esposa, se fue a vivir a su estudio. Sus cardiólogos se contradecían, uno le mandaba antidepresivos y otro estaba en desacuerdo, se equivocaron pues tenía una depresión severa que debía ser diagnosticada y tratada por un psiquiatra.

Un porcentaje muy alto de pacientes con depresión abusan de alcohol “para relajarse” y esto agrava su enfermedad porque esta substancia tiene un efecto depresor del sistema nervioso central y aumenta el riesgo suicida.

La Universidad de Yale le otorgó un doctorado honorífico en 1969, lo cual lo conmovió y deprimió más.

Inició un pleito con comerciantes de arte y galeristas, algo que siempre había evitado, no pudo más y se suicidó el 25 de febrero de 1970, tenía 67 años.

La culminación de su trabajo fue una serie de catorce grandes lienzos en colores obscuros: negro, marrón y morado que ocupan las paredes de la Capilla Rothko en Houston, Texas, que es un santuario espiritual para personas de todas las religiones.

En sus palabras: “Un cuadro toma vida ante la presencia de un espectador sensible, en cuya conciencia se desarrolla y crece”.