Matrimonios gay: contra el oscurantismo

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Por:
  • larazon

El dictamen que el ministro de la Suprema Corte Sergio Valls Hernández acaba de hacer público, sobre los matrimonios del mismo sexo en el Distrito Federal, es un buen ejercicio de modernidad y de tolerancia.

La Procuraduría General de la República decidió impugnar la legislación capitalina por cuestiones más ideológicas que jurídicas.

Por eso se inconformaron con un artículo del Código Civil que fue aprobado 10 años antes.

La ley, es evidente, no permite quejas extemporáneas, porque esto generaría problemas y más en acciones de inconstitucionalidad, como es el caso.

La verdad es que en la PGR aprovecharon un error de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que en su Gaceta publicó que se habían hecho modificaciones al artículo 391 del Código Civil, que es el que se refiere a la adopción.

En el texto se señala: “los cónyuges o concubinos podrán adoptar, cuando los dos estén conformes en considerar al adoptado como hijo”.

Esta determinación está vigente desde el 25 de mayo de 2000. Nadie, sobra decirlo, la impugnó en su momento, ni le llamó la atención, hasta que el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo se incluyó en la agenda de cambios en nuestro país.

Para el procurador Arturo Chávez Chávez el texto en cuestión, sumado a la definición de matrimonio, que sí se reformó en el artículo 146 del mismo código, representa un atentado contra la “institución de la familia”.

El artículo 146 señala: “matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuren respeto, igualdad y ayuda mutua”.

Para el ministro Valls Hernández, en cambio, está claro que esto no contraviene la Constitución y que, por el contrario, se ajusta al propio avance de la sociedad.

Valls Hernández argumenta: “la realidad social no sólo justifica, sino exige que el legislador responda a ella, siendo un hecho innegable que la secularización de la sociedad y del propio matrimonio, así como la transformación de las relaciones humanas ha llevado paulatinamente a diversas formas de relación afectiva, sexual y de solidaridad mutua, y a su vez a modificaciones legales en cuanto a la institución del matrimonio, que han derivado en la redefinición del concepto tradicional que del mismo se había tenido en cada época”.

En el mundo ya son 29 los países que reconocen, en diversos grados, el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Estados Unidos cinco estados ya lo contemplan en su legislación. El mundo cambia y el marco legal tiene que hacerlo, por eso es importante que los ministros de la Corte respalden a su colega; sería un buen punto contra el oscurantismo, sin duda.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej