Medias verdades de un antrero

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Por:
  • manuel_lopez_san_martin

Eduardo Cesarman, dueño del popular Baby O de Acapulco y quien abrirá un antro —My Way— en plena carretera México-Toluca sin los permisos y autorizaciones necesarias, no dispara ni en defensa propia.

Mandó una carta a este espacio que no hace más que confirmar que su negocio operará al filo de la ilegalidad —burlando la Ley—, y poniendo en riesgo a quienes visiten el lugar y transiten por la peligrosa zona de curvas que concentra uno de los mayores índices de accidentes automovilísticos en la CDMX. Se exhibió.

Redacta Cesarman, y reproducimos la parte más sustancial —es un decir— de su carta: “En respuesta a sus columnas “Antrero reta al gobierno de la CDMX” publicada en el periódico La Razón el pasado viernes 6 de mayo, así como la de “Antrero, ¿impune?” publicada en el mismo diario el lunes 9 de mayo, las cuales contienen afirmaciones falsas que dañan la reputación del lugar (…) My Way México desea informarle:

“Niega ser un antro sin permisos y autorizaciones, como Usted falsamente lo afirma, sino por el contrario, cuenta con los documentos que nos permiten operar y cumplimos a cabalidad los requisitos necesarios para abrir un establecimiento mercantil con giro de discoteca de impacto zonal. “(…) se cuenta con un programa de protección civil presentado a las autoridades centrales con No. De Folio V4-PC/200/15; con una Póliza de seguro de responsabilidad civil y daños a terceros con el No. 0701-010793-00; contamos con elementos de seguridad privada avalados por la SSP de la CDMX; con videocámaras, equipos y sistemas tecnológicos privados al sistema avalados por la SSP de la CDMX con el Original de oficio número DGSPYCI/0897/2016; también tenemos el visto bueno del sistema de seguridad del establecimiento mercantil de impacto zonal con No. de expediente VB/014/16”.

Hasta ahí parte de lo señalado por el dueño del lugar. En su rosario de pólizas, vistos buenos y avales, Cesarman  olvida que ninguno de los mencionados le alcanzarían para abrir. Las autorizaciones de las que habla, como certificaciones de personal de seguridad privada o los sistemas tecnológicos, son lo de menos ante la falta de dos autorizaciones imprescindibles que no le fueron dadas: NO tiene uso de suelo para operar y NO tiene licencia de funcionamiento. Así de fácil. El lugar donde construyó un antro, cuya obra fue clausurada dos veces por el Invea y la delegación Cuajimalpa, tiene uso de suelo que acreditaba el funcionamiento de una tienda comercial, y no permite abrir un antro o bar.

Ante las negativas, tanto del Gobierno de la CDMX como del delegacional, se tuvo que amparar. Lo sospechoso es que en dos ocasiones a Quinta Sala del Tribunal Contencioso Administrativo suspendió las clausuras y amparó al lugar. ¿Qué hizo que los magistrados integrantes de la Quinta Sala doblaran las manos? ¿Por qué proteger al antro?

¿My Way abrirá? Sí. Podrá operar, quizá. Será negocio, seguramente. Pero Cesarman quedará marcado por brincarse la Ley para salirse con la suya. El día que llegue el primer accidente, el primer muerto, en la peligrosa zona de curvas, no podrá lavarse las manos. Ni él ni quienes le permiten operar impunemente.

  Off the record... La sospechosa ayuda vino de los magistrados Hugo Carrasco Iriarte, María Eugenia Meza Arceo y Rubén Minutti Zanatta. ¿Cover gratis cuando menos?

m.lopez.sanmartin@gmail.com

Twitter: @MLopezSanMartin