Mentir por la causa

Mentir por la causa
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Hace una semana el diario La Jornada destacó como su noticia principal que la Secretaría de Educación Pública había quitado La Conquista y el Virreinato de los Libros de Texto Gratuitos.

Eso le sirvió para editorializar, caricaturizar y despotricar contra las autoridades educativas y del gobierno por mutilar partes muy importantes de la Historia de México.

Habría sido condenable que eso ocurriera, pero lo que publicó La Jornada es una mentira. Otra.

Tengo en mis manos el Libro de Texto Gratuito de Historia, correspondiente al cuarto grado, en que están ampliamente desplegados tanto La Conquista de México como El México Virreinal.

En el módulo que corresponde a la Conquista vienen las alianzas de Hernán Cortés, la conquista espiritual, relatos de Bernal Díaz del Castillo, el aspecto económico, etcétera.

Es absolutamente válido que los diarios tengan causas. Pero no puede verse con indiferencia que un diario insista en mentir para favorecer a su causa, o a la de su partido.

La Secretaría de Educación Pública y el gobierno tienen muchos flancos criticables en su desem- peño, pero La Jornada recurre a la mentira para hacer más ruido y apoyar la idea de su líder López Obrador, de que el país está en manos de personas aviesas que actúan contra el interés nacional.

Como lo comentamos en este espacio hace diez días, en el ejercicio periodístico todos cometemos errores. Pero hay errores limpios y errores sucios.

La mentira como instrumento para confundir a la opinión pública y desprestigiar a adversarios políticos de López Obrador parece ser la divisa de ése que fue, hace años, un gran diario.

Esto de los Libros de Texto fue contra el secretario de Educación, Alonso Lujambio. Y la siguiente mentira fue para zarandear a Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México.

A finales de la semana pasada columnistas de La Jornada seguían con el cuento de que el ex presidente Carlos Salinas había asistido a la primera comunión de los hijos del mandatario mexiquense.

Desde luego en las páginas de ese diario se dio por sentado que en esa “reunión” Salinas-Peña se habían tomado acuerdos políticos para hacer designaciones, nombramientos, pactos “en lo oscurito”, etcétera.

Puras mentiras. Y lo peor del caso es que La Jornada seguía con la falsedad aún después de que en otros diarios había aparecido que Carlos Salinas no fue a ese acto familiar en Toluca, pues se encontraba… en Alaska.

Una semana antes de esparcir esa mentira, habían puesto de noticia principal que el presidente Calderón manifestó su “apoyo” a su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, para la instalación de bases militares de Estados Unidos en ese país.

Mentiras y más mentiras que confunden a la opinión pública.

Bueno, ése es precisamente su propósito. Servir, con infundios, a la causa de AMLO.

phl@3.80.3.65

fdm