México desgobernado

González Iñárritu es galardonado por segundo año en los premios DGA
Por:
  • larazon

Los cinco días durante los que transcurre el cónclave de Davos dan cuenta de la fortaleza o debilidad económica del mundo entero; por ello dichas cumbres generan tantas expectativas como desilusiones. En no pocas ocasiones suelen transformarse en ramilletes de promesas y buenos deseos de cooperación internacional, pero nada más.

Sin embargo, Davos sí ofrece el diagnóstico del estado económico mundial; este año los focos rojos detectados en la cumbre fueron las nuevas medidas de control financiero y el desempleo. Así, la sombra que acecha a la macroeconomía es la ligereza moral de los bancos; mientras que para el ciudadano común es el desempleo.

La realidad es que la mayor parte de la solución de ambos recaerá en los gobiernos locales. La recuperación se llevará a cabo de acuerdo con las políticas específicas que cada país haya tomado. Éstas no pueden ser sino malas noticias para México…

Inglaterra, Brasil o Estados Unidos se recuperan hoy sin pausa y con prisa. El pasado trimestre, Estados Unidos creció 5.7%, lo que anuncia un franco camino hacia la estabilidad económica. El gran reto descansa, ahora, en revertir el 10% de desempleo y en controlar la voracidad de los bancos; por ello no sorprende que Obama haya dejado atrás la reforma de salud para concentrar todas sus fuerzas en la restauración del empleo y en generar políticas que protejan a la clase media y, así, superar la recesión humana.

China, por su parte, ha sabido revertir la bomba demográfica y convertirla en un bono demográfico. La otra cara de la moneda anuncia a un gigante asiático que crece al 10% anual —a costa de los derechos humanos—. En términos macroeconómicos, China ha sabido cumplir con su labor. Son otros los fantasmas que empañan la imagen del régimen: acusaciones de censura, políticas totalitarias…

En México las cosas pintan mal, pues el problema del desempleo tiene tras de sí al menos dos décadas y se manifiesta en dos modelos que son difíciles de superar: el subempleo y la economía informal. Ambos solucionan las necesidades de los ciudadanos a corto plazo pero deshilachan el tejido social, pues reducen la recaudación, fomentan el mercado negro y anuncian problemas de pobreza para la vejez. Por su parte el control financiero se esconde tras las paredes que protegen a la oligarquía —que no aristocracia— mexicana. Quiero pensar que nuestros políticos no viven enamorados del momento y que las acciones de Javier Lozano, Gerardo Ruiz y Agustín Carstens no van a dejar a México desgobernado…

politicaltriage.razon@gmail.com

fdm