México: primer lugar en bullying en el mundo

Paul Cézanne: su contribución a las neurociencias
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El lunes pasado todos los que nos dedicamos a la salud mental subíamos a redes sociales las contribuciones desde nuestros lugares de trabajo acerca de la prevención del suicidio,  cuando de pronto aparece un comunicado del Tecnológico de Monterrey, en el que dio la noticia del suicidio de uno de sus alumnos en las instalaciones de la Prepa Tec Valle Alto.

En lo personal me sentí muy impresionada y triste; los cabos sueltos del control de las enfermedades mentales toman la vida de nuestros jóvenes día con día.

El martes apareció una nota en un medio de la ciudad de Monterrey en donde la Fiscalía explicó que el joven Jakob, de 18 años, tenía Síndrome de Asperger y que se había cambiado de prepa por bullying, el cual se repitió y cayó en un cuadro de depresión que lo llevó a la muerte.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) México ocupa el primer lugar mundial en bullying en educación básica, lo padecen

uno de cada tres.

En el Simposio Internacional de Violencia Escolar y Bullying, llevado a cabo en Corea, en enero de 2017, se emitió un reporte para la ONU enfatizando que se incluyan todos los tipos de violencia: física, sexual, emocional y acoso perpetrado tanto por estudiantes, maestros y personal administrativo.

La violencia psicológica incluye abuso verbal, emocional, aislamiento, acoso referencial (ser ignorado), insultos, hacer chismes, inventar mentiras, poner apodos, humillaciones, amenazas y ridiculizar a un niño o adolescente, haciéndolo sentir incómodo. Todo esto se potencia con el cyberbulling que sale

del espacio escolar.

Todos los niños y adolescentes tienen riesgo de sufrirlos pero hay seis factores que aumentan su vulnerabilidad: discapacidad, género, estatus social, diferencias culturales, apariencia física, expresión de identidad y orientación sexual.

En México nos pintamos solos para ser intolerantes: racistas entre nosotros, con gran

desigualdad socioeconómica, sumado a falta de información de los docentes de educación básica (a veces ellos dan pie al maltrato al ridiculizar a un alumno en clase).

Es una sorpresa encontrar que en los documentos de la Unesco, que se encaminan a las Metas de Desarrollo Sostenidas para 2030, México tenga uno de los planes más innovadoras contra el bullying creado en 2014, el cual se llama: “Campaña Social: Convivencia sin violencia”, que promueve la educación a estudiantes, padres, maestros y miembros de la comunidad para mejorar los ambientes escolares; cuando uno la lee sonamos ¡tan civilizados! .... entonces,  ¿por qué cuatro años después, en agosto de 2018, somos el primer lugar en bullying en el mundo?

Si “superamos” a otros países de América Latina a los que nos parecemos en pobreza económica esto me lleva a pensar que se debe a nuestra idiosincrasia; han escuchado a esas madres mexicanas que les dicen a sus hijos: “si un niño te pega o te molesta y tú te dejas yo te voy a pegar más duro”, “si te pegan,  pega”, “no te dejes o te golpeo”. Claro, es el miedo a que el niño de la casa sea el desadaptado. Pero la violencia siempre va a generar más violencia y ese niño amenazado va a volverse el

agresivo de la escuela.

Es momento de cambiar paradigmas, debemos de enseñar a los menores a ser tolerantes y respetuosos con sus compañeros, cierto, no todos somos iguales pero eso de ninguna manera significa ser mejor o peor que otro. Por supuesto, empecemos dando el ejemplo.

En palabras de Albert Einstein: “triste época la nuestra, es más fácil desintegrar un átomo que superar un prejuicio”.