México se encamina a ser un país de viejos

México se encamina a  ser un país de viejos
Por:

Paulina Sodi

Dice el dicho: “Juventud, divino tesoro”, pero también se dice que, “nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”. Cuando se es joven, se piensa en el aquí y el ahora. Todos esperamos tener una vida larga y plena, pero pocas veces nos cuestionamos cómo será nuestra vejez. Pocos son los que se preparan para recibir esa etapa de su vida. Y eso, precisamente, es lo que le está pasando a nuestro país.

Nos estamos convirtiendo en un país viejo y no nos estamos preparando.

Según datos proporcionados por el INEGI, actualmente 9% de la población es considerado adulto mayor, es decir, tiene 60 años o más. Y se estima que esta cifra aumente 13.9% para el año 2025, con un promedio de vida de 78 años. Esto quiere decir, que para el año 2050, uno de cada cuatro mexicanos vivirá su vejez.

Actualmente, en el país viven 7 millones 500 mil adultos mayores, de los cuales 4.5 millones carecen de seguridad social; y 2 millones padecen enfermedades que limitan sus actividades diarias con padecimientos como: depresión, osteoporosis, artritis, trastornos nutricionales, pérdida de audición y visión, demencia y Alzheimer.

Dentro de las propuestas que los candidatos a la Presidencia ofrecen a este sector de la sociedad no hay muchas opciones.

Enrique Peña Nieto (PRI-Partido Verde) promete una pensión para los adultos mayores de 65 años, así como seguridad social, seguro de riesgo y de desempleo. Andrés Manuel López Obrador (Movimiento Progresista) no se queda atrás y ofrece pensiones mensuales de mil pesos a personas mayores de 68 años. Por su parte, Josefina Vázquez Mota (PAN), se compromete a crear el Sistema Nacional de Pensiones, donde se garantice una pensión mínima a todo mexicano mayor de 70 años y mejorar la calidad en los servicios de salud. Mientras que Gabriel Quadri (Nueva Alianza), oferta flexibilizar las relaciones laborales, para que todos (incluidos los adultos mayores) puedan trabajar como funcionarios públicos.

Los cuatro aspirantes presidenciales enfocan sus discursos en pensiones y salud. Pero, ¿por qué nadie habla de reinsertar a la vida laboral a los adultos mayores?, ¿de aprovechar su experiencia en diversas áreas? Ser viejo no es sinónimo de incompetencia, incapacidad o ignorancia. Ser adulto mayor, va mucho más allá de la edad.

Cifras del Inapam destacan que hoy por hoy, 72 mil adultos mayores buscan empleo, sin éxito.

La falta de oportunidades laborales, la escasa preparación para los cambios tecnológicos, la nula capacidad de ahorro y por qué no decirlo, la discriminación, ha impulsado a los adultos mayores a aceptar empleos con bajísimos sueldos y nulas prestaciones de ley.

Caminando por una tienda de autoservicio de esta capital, me encuentro con don Othón Martínez. Años atrás él laboraba como profesionista en una empresa. Hoy, a sus 67 años, es uno de los “empacadores voluntarios” que trabajan en el área de cajas de la tienda.

Como en cualquier otro trabajo, los requisitos que se les piden son: tener 60 años o más, presentar comprobante de domicilio, CURP, credencial de elector y dos referencias familiares o de amistades. Además, los empleados deben cubrir una cuota de 250 pesos por el uniforme que utilizarán.

Debido a que no firman contrato. La empresa no está obligada a darles un sueldo fijo, por lo que los ingresos que perciben se limitan a las propinas que reciben de los clientes. “Gano en promedio de 90 a 100 pesos diarios y los días fuertes como quincena, de 150 a 170 pesos. No nos dan la comida, esa la pagamos nosotros…” comenta don Othón, y agrega “…trabajamos por turnos de cuatro horas. Y es requisito ser pensionado, para tener acceso al IMSS o al ISSSTE por nuestra cuenta”.

Contrario a lo que podría pensarse don Othón afirma estar muy agradecido con la empresa, “por darme trabajo y valorarme como ser humano”.

El caso de Othón Martínez es sólo un ejemplo del enorme foco rojo que tenemos enfrente y que por temor o falta de planeación, no queremos ver.

Recientemente, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial publicaron un estudio titulado “El impacto financiero del riesgo de longevidad”. En él, se plantean una serie de costos en sistemas de seguridad social, aseguradoras, pensiones e infraestructura que los gobiernos, de todo el mundo, deberán asumir conforme aumente la expectativa de vida de su población.

Respecto al caso específico de México, el organismo plantea que el envejecimiento de la población tiene un costo de 400 mil millones de pesos, gastos que representan la mitad del PIB.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, reforzó esta teoría argumentando que “aún estamos a tiempo de tomar, a nivel mundial, las medidas necesarias para que el envejecimiento de la población no se convierta en un problema de graves consecuencias”.

Para poder enfrentar estos gastos, el documento propone que la edad de jubilación se amplíe, es decir, que las personas trabajen más años o que se aporten más recursos para el retiro por parte del ahorro voluntario de los trabajadores, y el apoyo de las empresas y gobierno.

El tiempo pasa volando, y en 38 años (2050), 34 millones de mexicanos serán adultos mayores.

Es un hecho que en México no se está trabajando en políticas públicas para enfrentar el envejecimiento demográfico. Pero usted, ¿cómo planea llegar a viejo?

psodi@proyecto40.com.mx

Twitter: @PaulinaSodi