Sábado 28.11.2020 - 19:11

Morena, Norcorea y… jugar con fuego

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Es de elogiar a AMLO y su fanaticada que no mienten: adoran los programas chavistas de control social y economía estatal; apoyan a la dictadura norcoreana que tiene al mundo al borde de una guerra nuclear; quieren cambiar el actual régimen político en México… y todo lo admiten en público.

Ayer, por ejemplo, su diputada Juana Ángeles Valencia y su consejero Ramón Jiménez López, fueron a la delegación de Pyongyang aquí, a expresar su solidaridad con el embajador, Kim Hyong Gil, ya expulsado del país en protesta por las pruebas nucleares de su gobierno.

Es alarmante además la ignorancia de quienes se encargan de jugar con fuego: fue notorio que la diputada malamente sabe dónde rayos queda Corea del Norte, y pasó aceite para leer un par de párrafos, sin siquiera saber leer la palabra hostil, que pronunció “hóstil”.

Pero más perturbador resultó que el dueño de un partido con registro en el INE, Alberto Anaya, líder vitalicio del PT, haya no sólo asistido a la pleitesía a una dictadura, sino que se mostrase todavía más ignaro que la diputada, al asegurar que la satrapía norcoreana “nunca le ha hecho daño a nadie”.

Desecha Anaya la historia, o la desconoce: en los años setenta, el gobierno de Kim Il Sung entrenó a grupos guerrilleros mexicanos para que asesinaran a mexicanos. Lo revela Salvador Castañeda, exmiembro del Movimiento Armado Revolucionario, en su libro La patria celestial (Cal y arena).

Debido a aquellos intentos de la dictadura norcoreana de desestabilizar a México, durante años no existieron relaciones diplomáticas con Pyongyang. Fue sólo hasta 1993 que el gobierno mexicano aceptó la apertura de una embajada norcoreana.

Sin embargo, Anaya, gran aliado de AMLO, lamentó hace un par de años la muerte “del camarada” Kim Jong-il, segundo en la línea sucesoria en la dictadura hereditaria que desde 1945 eliminó absolutamente las libertades en Corea del Norte: expresión, reunión, movimiento, credo…

Con dinero de nuestros impuestos, el PT lloró la muerte del asesino que mantuvo en decenios de hambruna a su pueblo, pero envió a su hijo a estudiar a Suiza y lo dejó en el poder al morir: divulgó un desplegado en su página web con el himno del Morena de AMLO como fondo musical:

“Lamentamos el sensible deceso de nuestro camarada Kim Jong-il, quien con gran sabiduría condujo a Norcorea al desarrollo”.

Pero Anaya es igual de déspota: lleva más de un cuarto de siglo como presidente del PT y enchufado al erario. Para tres meses de elecciones en 2018 recibió 376.7 millones de pesos y es el séptimo partido menos transparente, de los nueve que tenemos: Morena es el último.

Esa “izquierda” tenemos: fanática de las satrapías.

Ignorante y caradura.