Morena-PES, empiezan los líos

AMLO-Peña Nieto
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A Morena le van a cobrar varias facturas por sus singulares alianzas. En diputados le pasó cerca la bala. Rectificaron a tiempo y lograron cambiar la asignación de dos comisiones que insospechadamente le habían otorgado al PES.

Es el costo de establecer acuerdos con una organización con la cual, se supone, no tienen nada qué ver. Hay que pagar, conceder y aceptar por esto; ellos fueron quienes lo decidieron; es su responsabilidad.

Lo que llama la atención, es que al interior de la bancada de Morena nadie haya reparado en los efectos que tendría concederle las Comisiones de Salud y Cultura a un partido como el PES.

Las protestas no sólo vinieron de grupos ajenos a Morena; también procedieron del propio partido. El #nonosfallesmorena se convirtió en lo que se llama trending topic, por razones evidentes.

Entregar las Comisiones de Cultura y Salud a un partido que concibe estos ámbitos de manera diametralmente opuesta, por lo menos en el papel, para Morena era un sinsentido. Sólo vieron lo que estaba pasando cuando se dejaron venir las protestas; lo delicado es que no se habían dado cuenta de lo que estaban haciendo.

En los afanes de cumplir compromisos, entregan comisiones como si fueran panes. Rectificaron y esto es, sin duda, de gran importancia; sin embargo, la cuestión es que han dejado un antecedente en la mesa.

Cuántas veces más Morena se verá obligada a ceder por acuerdos con un partido con el que no tienen nada qué ver. Antes de que se diera la alianza, las expresiones desde Morena hacia el PES eran contundentes, críticas y distantes.

Recordemos la sorpresa que causó en muchos militantes y simpatizantes del partido, la decisión e imposición de López Obrador, de aliarse con Encuentro Social. Nadie se atrevió a cuestionarlo, a pesar de que muchos no estaban de acuerdo; quienes lo hicieron, fue en voz baja.

En esta ocasión la libraron y en el balance no les fue tan mal. Sin embargo, lo que pasó es el primer capítulo de varios que van a tener que enfrentar, y ante los cuales debe tener la máxima atención; además de considerar en qué áreas no deben ceder, para que no les pase lo de esta semana. Las protestas y manifestaciones les llegaron a la Cámara de Diputados y se multiplicaron donde particularmente les duele: en las redes.

En Morelos, Morena vivió hace unas semanas otro lío con su singular aliado. Da la impresión que desde las alturas atemperaron los ánimos, lo que tranquilizó, por el momento, a la y el involucrado. No vemos que la presidenta de Morena vaya a bajar el nivel de crítica hacia un personaje con quien establecieron una singular alianza; por cierto, evitable.

Como era de suponerse, el gobernador electo de Morelos ha empezado a correr por la libre. Cuauhtémoc Blanco parte de que si a alguien se la debe es a los votantes; los partidos fueron el medio para conseguir la gubernatura. Es la misma dinámica que llevó a cabo como presidente municipal de Cuernavaca, al final no le hacía caso ni a su propio partido.

Esta historia no ha terminado. No va a pasar mucho tiempo para que Yeidckol Polevnsky y el Cuau suelten de nuevo las manos. La primera se volverá a quejar, subiendo su tono de voz; en tanto que el próximo gobernador dirá que los acuerdos los hizo con López Obrador.

El problema es de origen y quizá, de nuevo, muchos en Morena se atrevan a volverse a preguntar si valía la pena la alianza.

El pragmatismo en el que andan tiene un límite.

RESQUICIOS.

El Presidente electo sabe de lo que habla o le han informado bien de los líos en el deporte, lo cual es una buena noticia. “No se permitirán celos ni peleas”, dijo ayer ante el presidente del COI, para quien evidentemente no era el mensaje. El deporte requiere de una renovación, empezando por sus dirigentes. La llegada de Ana Gabriela Guevara va por ahí.