“Nahui Olin: una identidad difusa”

El turco Nuri Sahin, al Real Madrid
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1903, Colegio Francés de la Ciudad de México, en la clase de gramática Madame Louise pide a las niñas que escribir “sus sentimientos mas profundos”, es a a Carmen Mondragón a la que le toca leerlos en voz alta, está en la primera fila con pelo rubio peinado en dos trenzas, hija del general Manuel Mondragón, de los preferidos del Porfiriato, tiene unos ojos de un color verde extraño, con una mirada triste, a propósito de ellos Elena Poniatowska escribió: “Tenía el mar en los ojos”.

Carmen(10) después se haría llamar Nahui Olin leyó: “Soy un ser incomprendido que se ahoga por el volcán de pasiones, de ideas, de sensaciones, de pensamientos, de creaciones que no pueden contenerse en mi seno, y por eso estoy destinada a morir de amor”

Se desarrolló como poetisa y pintora de estilo Naïf , en los años 20x´considerada la mujer mas hermosa de México, se mostró en fotos desnuda, lo que escandalizó la época. Casada una vez y con varias parejas que incluyeron al Dr. Atl.

Nahui pertenece a las personas que se desconocen, que no se encuentran y necesitan autorretratarse, pintarse a sí mismas con la intención de recoger un poco de su interior. En psiquiatría a esta distorsión se le llama Identidad Difusa descrita por el Dr. Otto Kernberg (1928-) como una ausencia de capacidad de autodefinirse y en el caso de que se haga una identidad negativa se presenta un conjunto de conductas socialmente inaceptables, rechazadas, en personas geniales como Nahui esto las convierte en líderes de su época, ella es una de las representantes de la liberación femenina y pionera del replanteamiento de la mujer en nuestro país. La muerte súbita del amor de su vida: Eugenio Agacino, un capitán marino español quien entre 1930 y 1934 logró contener el dolor de Nahui y darle un espacio en el que ella pudiera dejar su búsqueda interna la llevó a un duelo que nunca resolvió. Emergió una forma de locura que corresponde a depresión psicótica en la que vivió fuera de la realidad.

Acaba sus días como una indigente, entre sus ideas delirantes sobresale que ella decía “ser la dueña del sol y cada mañana hacerlo salir con su mirada y en la noche lo devolvía al ocaso”, vivía sola en una casa en el centro, con una beca del INBA alimentaba gatos que albergaba y los disecaba cuando morían, en las noches se llenaba la cara de polvo blanco y se prostituía, le llamaban “La Fantasma del Correo”. La abandonaron amigos y familiares. Murió en 1978 por neumonía.

En sus palabras: “Mi cuerpo y mi espíritu siempre tienen loca sed de esos mundos nuevos que voy buscando”