Netayahu vs. Frank Underwood

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Por:
  • jaume

No hay mejor prueba de la frase “La realidad supera la ficción” que las maniobras políticas de Benjamín Netanyahu. Si alguna vez han visto la serie House of Cards sabrán pronto a lo que me estoy refiriendo. En marzo del año pasado, Netanyahu consiguió una sorpresiva victoria en la elecciones de Israel después de salir públicamente anunciando que autobuses financiados por “extranjeros” estaban llevando a la población árabe israelí a las urnas.

Un día después de las elecciones, Netanyahu, ahora preocupado no en la victoria, sino en la prensa internacional, declaró que al final sí estaba entre sus objetivos seguir con las negociaciones de paz. Un día declara algo en hebreo, al otro se retracta en inglés. El único objetivo del primer ministro no es una agenda política específica, ni siquiera una agenda de derecha, sino únicamente mantenerse en el poder, cueste lo que cueste.

Sin embargo, su estancia en el poder peligró durante el primer año después de la elección. La coalición con la que Netanyahu subió al poder tenía únicamente 61 de los 120 asientos en el parlamento. Es decir, que si cualquiera de los partidos pequeños hubiera estado en desacuerdo con las políticas de Netanyahu podría haber dejado el gobierno y se tendría que haber convocado a nuevas elecciones. El primer ministro, tanto para gobernar como para asegurar su permanencia en el poder, debía necesariamente expandir su coalición.

Las opciones eran dos. Por un lado, el líder de la oposición de centro izquierda, Isaac Herzog, ofreció a Netanyahu formar un gobierno de unidad nacional con la condición de que su partido encabezara la reanudación de las negociaciones con los palestinos, obtuviera puestos claves, como el de ministro de defensa, y que hubiera un congelamiento de la construcción de asentamientos. Por el otro, Avigdor Lieberman, uno de los principales enemigos políticos de Netanyahu, que lidera un pequeño partido de ultraderecha nacionalista, pedía, entre otras cosas, el Ministerio de Defensa y la pena de muerte para terroristas palestinos. ¿Podrán imaginar ustedes a quién eligió?

La llegada de Lieberman al Ministerio de Defensa ha escandalizado no sólo a la izquierda y a la comunidad internacional, sino a los altos mandos del ejército, el Mossad y el Shin Bet, quienes temen que las políticas erráticas y fundamentalistas de Lieberman pongan en peligro la seguridad del Estado. Ahora la coalición ha aumentado a 67 asientos y con esto Netanyahu mejora sus posibilidades de permanecer en el gobierno. Eso sí, a expensas de su propia ideología, de sus relaciones con el ejército e incluso de su “honor” personal. El poder por el poder. Los signos de su avaricia política, a diferencia incluso de hace un año, son ahora evidentes. Se le olvida a Netanyahu que históricamente la sociedad israelí ha reaccionado en contra de quienes intentan usurpar el poder de esta manera. Esto fue lo que le sucedió al final a Ben Gurión y Netanyahu, para gran tristeza suya y de su país, no es ni será Ben Gurión.

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