Ni lo sueñen

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El día de ayer, en esta página del fondo, Gil se refirió a la maestra Elba Esther Gordillo y a la figura de gran calado como un comodín conceptual de la observación de la vida pública. Desde luego, Gil se quedó corto, cortísimo. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación pactó con la Secretaría de Educación Pública al menos 2 mil 134 millones de pesos para mejorar las condiciones de trabajo de los maestros durante el año 2011. ¿Cómo la ven? Sin albur. Quizás a eso se refería la maestra Gordillo cuando dijo que ella estaba metida en el asunto de la educación. Gil lo leyó en su periódico Reforma.

Esta cifra astronómica no incluye lo que se destina a fideicomisos del gremio ni los recursos que canaliza el sindicato a gastos (Gamés escribió, no sabe si por error, gatos en vez de gastos) de comunicación social, cualquier baba de perico: 150 millones de pesos. Todo esto no incluye el aumento del 4.7% de aumento directo al salario. Caramba, a todo esto se le llama negociar y hacerle manita de puerco al que está del otro lado de la mesa.

En entrevista con su periódico La Jornada, la maestra Gordillo se sirvió con el cucharón del puchero. A pregunta expresa sobre sus diferencias con el gobierno, la maestra contestó que el conflicto con el SME la tiene muy molestona. Oigan esto: “en el caso de lo que pasa con el SME, no es cosa menor. El patrimonio de la organización es del sindicato, no del gobierno. Fracturar a las organizaciones no creo que beneficie a nadie. Yo soy una trabajadora, y de lo que sí estoy segura es que en mi SNTE no permitiríamos que por una nota gubernamental se pretenda dividir al gremio”. Entre más habla, la maestra milagrosa más detalla su autorretrato.

Cuando veas las barbas de tu vecino, rasúrate a la brevedad. A Gil le gustó mucho eso de “en mi SNTE” y aquello de que “el patrimonio es de la organización, y no del gobierno”. Van ustedes a perdonar a Gamés, pero ha percibido en las palabras de Gordillo el temor de un final tremebundo en el

cual las propiedades del sindicato queden a la deriva.

Gamés no ha pasado por alto que la solidaridad de Gordillo con el SME le ha ganado en las páginas de La Jornada algo de beneficencia. Le llaman maestra con todo respeto a quien lleva 22 años al frente del SNTE. Quizá consideran que así es la vida democrática. “¿Cómo se visualiza después de su relevo?”, le preguntó la reportera Karina Avilés, y la maestrísima le contestó: “A ver, a ver. Todavía no ha llegado, no estén soñando, eh. No me voy mañana, ¡qué ganas traen”. Ni Dios lo quiera que soñemos con el hecho insólito de que Gordillo permita que otras manos lleven ese sindicato después de tan sólo 22 años de hacer y deshacer. Si apenas empezamos.

Por cierto y en fin. ¿No convendría que alguien le explicara al gran Fernando Savater quién y quiénes lo invitan a dar conferencias magistrales? Él puede dar conferencias donde se le dé la gana, pero, caracho, ¿no suena un poco raro hablar de democracia y educación frente a Elba Esther Gordillo? Sí, Gamés lo sabe, hay cheques de gran calado.

Helas!

Sí, los viernes Gamés toma la copa con amigos verdaderos. Antes de ordenar la primera, Gil dejará salir de su bolsillo esta frase de Quinto Horacio Flaco: “Consigue dinero ante todo, la virtud vendrá después”.

Gil s’en va

gil.games@3.80.3.65