Ni modo, hay que negociar

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Una de las reformas políticas más importantes para la vida del país fue la que impulsó Jesús Reyes Heroles cuando era presidente José López Portillo.

La idea era darle salida legal a expresiones que habían estado en la clandestinidad y sujetas a las más diversas tensiones.

El objetivo de la reforma, en aquel entonces, fue el Partido Comunista Mexicano. Se tenía que incluir a la izquierda en la senda de la pluralidad y la incipiente democracia.

¿Qué se hizo? En primer lugar, se negoció con los comunistas.

El 6 de febrero de 1977 López Portillo escribió: “Van tomando cuerpo las maniobras del PCM para mejorar su posición y dar batallas institucionales.

(…) Me dicen, en la última conversación —llena de humor, por cierto—, que están dispuestos a satisfacer todos los requisitos de ley. Será interesante la experiencia. Me inclino a reconocerlos para tratar de mejorar el sistema y orientar la lucha política en forma institucional”.

López Portillo designó a varios equipos de trabajo, encabezados por Reyes Heroles, para lograr que el cambio propuesto rindiera frutos.

En la alineación para la reforma existían responsables de promoción, crítica y previsión, otros de adición, “hasta que una decisión institucional lo aprueba y lo firma”, explica López Portillo en Mis tiempos, biografía y testimonio político.

Supongo que el proyecto de reformas del presidente Calderón surgió de una reflexión seria y de grupos de juristas que evaluaron pros y contras de cada postulado. Se les olvidó, sin embargo, lo más importante: negociar con las principales fuerzas involucradas.

Cuando se hizo ciudadano el Instituto Federal Electoral, antes de la elección de 1994, el entonces secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, instrumentó un mecanismo curioso pero bastante eficaz para lograr acuerdos con los tres principales partidos: el PAN, el PRI y el PRD.

“El confesionario” le llamó a las reuniones que tenía por separado con cada uno de los negociadores partidistas. Eran todos de grandes ligas. Los priistas tenían a José Francisco Ruiz Massieu, por el perredismo estaba Porfirio Muñoz Ledo y por los panistas Carlos Castillo Peraza.

El éxito de la negociación radicó en la confianza que los actores políticos tenían en Carpizo. Cada uno de ellos le “confesó” al secretario hasta dónde podían llegar en las negociaciones, qué era aceptable y qué no.

Carpizo hizo una propuesta general y la elección de 1994 para elegir presidente se realizó en santa paz y por primera vez con un consejo ciudadano.

Cada reforma requiere de un proceso de negociación más que arduo y eso lo deberíamos tener todos bien claro.

juljard@yahoo.com.mx

agp