Miércoles 23.09.2020 - 01:24

Ninos en television

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Por:

Gil Gamés

Un descuido imperdonable, una imprudencia colosal y un error mental (al-al), todo al mismo tiempo llevó a Gamés a ver unos cuantos minutos el programa de televisión Pequeños Gigantes, dirigido por Galilea Montijo, conductora percherona de no malos bigotes y suficiente silicón, y un joven de baja estatura llamado Yurem. Ya se sabe, en busca del rating, los programadores se devanan los sesos, en caso de que los tengan, para lograr altas audiencias.

Como si los domingos no fueran suficientemente difíciles, Gil vio el espectáculo, un reality show en el cual muchos niños divididos en equipos compiten para demostrar quién es el más talentoso. Los niños y las niñas bailan, cantan, cuentan cuentos, ríen, lloran ante el público. Hay un jurado, unos visitantes, votaciones por teléfono, premios, expulsiones, en fin, toda la utilería de los realitys, pero con niños. Por cierto, ¿no está prohibido usar así a los niños? Porque hasta donde Gilga entiende, los niños son niños y hay leyes que los protegen si los adultos los ponen a trabajar, o a exhibirse, en fin, seguramente la empresa que los contrata selló todos los resquicios legales.

Un niño salió disfrazado de el Conde Drácula, otro de Frankenstein, una niña de la Cenicienta. Ellos adaptan las historias con un ingenio digno de la mente adulta que los pone a memorizar los parlamentos. Carlitos y Montse son mucho muy simpáticos. En el programa que Gil visitó, la poderosa banda El Recodo dio consejos valiosos a los pequeños gigantes. Mentiría Gamés si dijera que entendió toda la mecánica del programa, la verdad es que tiene su dificultad y las reglas parecen ser tan flexibles que a cada minuto cambian de referente.

Una niña cuyo nombre olvidó Gilga obtuvo una calificación perfecta cantando una ranchera de mujer despechada. Ella lloró de felicidad. Una pareja de niños bailó una cumbia con la destreza de bailarines profesionales. Le dirán a Gil que es un pacato, pero eso de poner a los niños y a las niñas a contonearse como adultos no le agrada: actúen como si no fueran niños, preséntense como adultos chiquitos y tontos, sin vergüenza, ganará el que sea más desinhibido. Gamés ignora de dónde viene el programa original, pero el que se hace en México es un espectáculo bochornoso. Los jurados, porque hay jurados ya que se trata de una competencia con todas las de la ley, afirman que los niños son artistas fantásticos y los felicitan.

Los productores invitaron a Gloria Trevi a participar en el programa, pero después de varias emisiones alguien con dos dedos de frente se dio cuenta de que habían invitado a una mujer condenada a prisión por secuestro y abuso sexual para aconsejar a los niños. Si Gamés leyera con más frecuencia la revista TVnotas, sabría que hubo un gran lío, que Gali (así le dicen sus amigos y admiradores) y Yurem riñeron con Gloria porque ésta faltó sin previo aviso a un programa. Qué falta de profesionalismo. Conclusión: Gloria se fue de Pequeños Gigantes.

La verdad es que la competencia cada vez se pone más reñida. Gil les informa que los equipos Mega Estrellas, Súper Poderosos y Súper Peques han sido sentenciados, oh, sí, ni más ni menos. Además, a los Pequeños Irresistibles parece que no los detiene nadie. ¿No es esta noticia una noticia bomba? Piénsenlo y verán. Lo que sea de cada quien, Galilea luce juvenil, entregada a su trabajo y, en fin, esta flor de la telebasura está para chuparse los dedos.

La frase de Rousseau apagó la televisión y espetó: “La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada más insensato que pretender sustituirlas por nuestro modo de ver la vida”.

Gil s’en va

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