Jueves 13.08.2020 - 12:24

No contaban con mi astucia

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Carlos Urdiales

Chapulín colorado (MC), amarillo (PRD), verde (PVEM), morado (PCD) y antes tricolor (PRI), Marcelo Ebrard presume y acredita inteligencia desde siempre. Alumno destacado en el Colegio de México, se graduó en 1984 como licenciado en Relaciones Internacionales con la tesis “Congreso y democracia en México”.

Cursó un posgrado de administración pública en la Ecole Nationale d’Administrationen de París, Francia. La ironía del pasado como destino presente.

Su nuevo partido postulante, Movimiento Ciudadano, acata y opera para que, creativamente, Ebrard llegue al Congreso a la Juanito, modalidad pícara mas no ilegal de pasar como el suplente de René Cervera para luego, transformarse en diputado propietario. Reclama Marcelo al tribunal que revocó su candidatura por andar pedaleando simultáneamente: “dejen que la gente vote”, como si participara como candidato uninominal y no pluri. Astuto él.

En el INE deciden que sus derechos políticos no están suspendidos por la decisión del Tribunal Electoral, y por lo tanto, cumple con los requisitos de ley para ser inscrito en la lista como suplente. No impiden que en ese resquicio legal, se le dé vuelta a una determinación jurídica. Se echa de menos en los consejeros electorales, la claridad y rigor con que sancionan las astucias del PVEM cuando de promocionarse se trata.

Ni qué decir de la campaña adelantada de AMLO a través de los tiempos oficiales destinados a Morena, en medios donde su dueño, es la figura. El Consejo General del INE abona en la percepción de ser un árbitro parcial.

Multa tras multa (que por alguna razón no hacen mella en el ánimo del Partido Verde) pero ni una sola observación al candidato presidencial de oficio quizá, temerosos a la excomulgación legitima que de inmediato ganarían si sancionaran al de Macuspana. Astucia que inhibe hasta a los más pintados.

 Partidos y candidatos no están solos. Taxis del aeropuerto de la Ciudad de México, los oficiales, pintan sus placas de circulación totalmente de blanco, impidiendo la legibilidad a distancia de sus números y letras. De esa manera, las fotografías tomadas desde los radares instalados para infraccionar el exceso de velocidad, son inservibles. A varios automovilistas nos han llegado por correo la infracción acompañada de la postal, nuestro vehículo retratado por atrás y el castigo a la excesiva velocidad. A esos taxistas no.

¿Creatividad?

 Otra muestra. Policías de otros estados prestando el servicio de resguardo y vigilancia en edificios e instalaciones del Gobierno Federal en el DF. La Policía Bancaria e Industrial del Distrito Federal está dedicada a prestar ese servicio intramuros a empresas privadas y entidades públicas en la zona metropolitana mediante un contrato.

Hace un par de días transitaba a las 11 de la mañana por la Colonia Nápoles; en el cruce de Georgia y Dakota, a un costado del WTC, una patrulla Nissan Tsuru de Cuautitlán cerraba el tránsito. Calles más adelante uniformados de allá mismo replicaban la restricción. Ignoro la causa y la justificación. Me sorprende la amplitud de acción.

 Pero no es todo. Observe usted en las calles de la CDMx la siguiente peculiaridad; automóviles nuevos de lujo, deportivos o recreativos, sobre todo aquellos que van del millón de pesos hacia arriba, portando placas de circulación de Morelos. Los vehículos cuyo valor rebase los 250 mil pesos pueden ser “emplacados” en la ciudad de la eterna gratuidad, con una dirección acreditada (puede ser prestada) y evitar pagar ese impuesto federal cuyo cobro, subsidio, descuento o eliminación, es facultad de cada entidad.

La coyuntura de vecindad y población con mayor capacidad de compra, propicia ese elevado y ficticio parque vehicular nuevo morelense. Y esto seguro repercute en la estadística de progreso estatal, elevado y ficticio por igual. Astucia.

En todo México nos urge reconciliarnos con la legalidad, con el civismo y la ética que no siempre son sinónimos. Astucias legales abundan y ofenden a esa mayoría que no puede ni soñarla como recurso, frente a la burocracia y negligencia menuda que padece lo mismo para ser atendido por cualquier instancia pública sea de salud, fiscal o de que usted quiera. Marcelo y otros hacen gala de esa astucia.

urdiales@prodigy.net.mx

Twitter: @CarlosUrdiales