Nueva Legislatura: polarizacion y futurismo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Luis Castro Obregón

Cambios en el gabinete, informe de gobierno, nuevas dirigencias en PRI y PAN (la del PRD, en curso), nueva correlación de fuerzas en el Congreso…

Si tan sólo nos asomamos al escenario político un poco más allá de lo que aparece en titulares de prensa podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que el ciclo de cooperación política entre la oposición partidista y el gobierno federal llegó a su fin. No existen condiciones ni incentivos para reeditar experiencias como la del Pacto por México, ni la colaboración que se dio en la primera parte del sexenio.

El PAN y el PRD intentan explicar sus pobres resultados electorales, en parte como consecuencia de dicho pacto, en parte como resultado de sendas divisiones partidistas que, si bien son disputas internas por el control de sus direcciones nacionales, se manifiestan como críticas o defensa de la política cooperativa o colaboracionista del trienio que concluye. De ahí que ambos partidos asumen como una condición para su reposicionamiento hacia 2018 el incrementar su perfil opositor, antipriista y antigobierno federal. Eso, creen, podría cohesionarles y devolverles identidad.

Visto así, la legislatura que comienza será radicalmente distinta a la que concluyó. Las cámaras legislativas volverán a ser el centro del debate y la confrontación política, caja de resonancia y polarización entre la oposición y el gobierno federal, así como el espacio por excelencia para que se busque sistemáticamente cuestionar y escatimar logros al gobierno.

La presencia de Morena en las cámaras, aun con fracciones minoritarias, exacerbará lo anterior. Incluso es posible que el radicalismo de Morena arrastre a los otros partidos, al menos discursivamente, hacia posiciones más críticas y menos cooperativas.

Si a este escenario le sumamos las doce elecciones estatales del próximo año para la renovación de gubernaturas y la intermedia de Baja California, se consolida la tendencia de confrontación, polarización y desinterés en la cooperación política.

Un papel de las minorías consiste en colocar en la agenda temas transversales que puedan romper la disciplina partidista por lo justo de la causa y el costo de resistirse a apoyarla, de ahí que la lucha por la equidad sustantiva de género, la infancia como sujeto de derechos y las oportunidades para los jóvenes pueden ser materia de consenso.

Desde esta perspectiva, en Nueva Alianza sostenemos la necesidad de construir mayorías plurales en temas clave: consolidar las reformas estructurales aterrizando beneficios a la ciudadanía; conformar el marco jurídico pendiente para la seguridad, la justicia y la convivencia, y, el más importante, fincar condiciones para combatir la desigualdad. Esta posición implica asumir que el nuevo modelo de desarrollo que emerge de las reformas, el Estado de derecho inalcanzable aún y la exclusión a vencer son tareas compartidas suficientemente importantes para generar consensos.

Pese a quien le pese en coyunturas políticas, hay que generar costos a los actores que se opongan a la buena política. Habrá que vencer las tendencias a la polarización y las tentaciones del futurismo si queremos que la política funcione y nos merezcamos el país que queremos ser.