Viernes 14.08.2020 - 09:22

Nuevas realidades

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Eduardo Ruiz Vega

El catalizador por excelencia para disfrutar el potencial de la llamada era digital, lo constituye la banda ancha. Así se denomina, hoy en día, a cualquier tecnología de acceso con alta velocidad para la transmisión de datos, inclusive con experiencia multimedia.

Una gruesa porción del análisis sobre este proceso se ha centrado en los nuevos hábitos de la población en el consumo de contenidos audiovisuales, otrora distribuidos exclusivamente por la televisión abierta o radiodifundida, así como por los sistemas de televisión de paga. También, dentro de la misma ecuación, se ha escrito respecto de la muerte de tecnologías revolucionarias en su momento, como es el caso del DVD (Disco Versátil Digital), estándar surgido a mediados de la década de los noventa.

El impacto de las tecnologías de banda ancha ha tenido un efecto quizá mayor, o más agresivo, en los medios masivos de comunicación más añejos y tradicionales. Nos referimos a los medios impresos, como son los diarios de circulación nacional, las revistas e inclusive los libros. Estos medios se han transformado utilizando el Internet para maximizar su capacidad de comunicación, tratando de no rezagarse en este complejo ecosistema digital.

Con la banda ancha y el uso intensivo de las nuevas tecnologías, presentes tanto en la transmisión y formas de almacenaje, como en los dispositivos con capacidad de conectividad que pueden ser portados a cualquier lugar, los medios impresos han tenido que resignarse gradualmente a su desaparición en la forma en que tradicionalmente fueron concebidos: su impresión en papel.

La digitalización y la incorporación de contenidos multimedia a las páginas de Internet de los principales diarios y revistas impresas, constituyó tan sólo la primera etapa en la transformación de los medios impresos tradicionales. Posteriormente, acorde con las nuevas tendencias, estos medios desarrollaron aplicaciones para facilitar el acceso y la consulta de sus contenidos.

Ahora, los medios tradicionales, impresos y electrónicos, así como los operadores de telecomunicaciones, libran una nueva batalla centrada en la comercialización de espacios publicitarios en formato digital.

Hace unos semanas, Verizon, el gigante celular de los Estados Unidos de América, anunció la adquisición de America on Line (AOL) por una cantidad equivalente a cuatro mil cuatrocientos millones de dólares. Verizon describió esta adquisición como un “paso significativo en la construcción de plataformas digitales y de video, que generarán crecimiento futuro”. AOL brindará a Verizon una base adicional de suscriptores al Internet, al tiempo de generarle presencia en los medios impresos electrónicos como el The Huffington Post, entre otros. La apuesta del operador celular estadounidense consiste en poner un pie de playa en la venta de publicidad on line, donde empresas como Google y Facebook dominan ampliamente.

Por su parte, Facebook y un número considerable de medios de comunicación tradicionales, entre los cuales se ubican National Geographic, The New York Times y CNN, han anunciado una alianza comercial y tecnológica que busca incrementar el número de receptores de sus contenidos, así como su respectiva posición en el mercado de la televisión digital. Este paradigma, en el que empresas formadoras de opinión líderes a nivel mundial reconocen el poder adquirido por la principal red social de nuestra época, ilustra la reconformación en las prácticas de comunicación a todos niveles que sufre la industria, producto de la era digital.

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