Obama, Trump, AMLO y el modelo de comunicación

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En Estados Unidos y en buena parte del resto del mundo
—particularmente en México— un tema central de las últimas semanas han sido las elecciones primarias de los partidos Demócrata y Republicano. Al sur del Río Bravo, mientras tanto, si bien están en curso procesos electorales en trece estados de la república y el de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, las encuestas de las últimas semanas han llevado los reflectores a la elección presidencial de 2018. Algunos comentarios sobre el modelo de comunicación en ambos países:

La Presidencia según Obama. Como si desde que anunció su interés por la Casa Blanca, hace casi un año, no hubiera dado señales de desubicación y polémica, el discurso discriminatorio y de odio superlativo de Trump se ha intensificado durante las últimas semanas, particularmente contra México. Fue hasta que Trump ganó en los primeros estados y en el llamado supermartes que la preocupación por que pudiera llegar a obtener la nominación de su partido y después la Presidencia se convirtió en un foco de preocupación para México. Vendrían entonces declaraciones de diversas voces del gobierno mexicano.

El propio Barack Obama ha dedicado mensajes importantes a advertir de los peligros y los riesgos de que un personaje tan inapropiado como Trump ocupe su lugar en la Casa Blanca. Obama habló de democracia, tolerancia, de lo que se espera en la relación de Estados Unidos con los países de la comunidad internacional y sus líderes, de la dificultad en la toma de decisiones que afectan a personas y que son impopulares, así como de la responsabilidad que implican los controles de armas nucleares, entre otros temas. No sólo habló de lo que implica la investidura presidencial, sino que aprovechó para meterse de lleno en la campaña para descalificar al precandidato republicano. No puedo dejar de hacer notar que por 0.000003% de lo que ha dicho Obama, en su momento se determinó que Vicente Fox había tenido una “intromisión indebida” en la campaña presidencial de 2006.

Aterriza el spot del avión. Uno de los mayores defectos del modelo de comunicación electoral mexicano —tan poco liberal, tan restrictivo y tan abigarrado— es que muchas situaciones deben ser resueltas por la autoridad electoral. En ese contexto, parece correcto que los partidos utilicen sus prerrogativas y herramientas maximizando sus estrategias, considerando el infame esquema de predominio de spots. Si Morena y el PAN decidieron hacer una campaña publicitando a sus dirigentes, allá ellos y su legítimo derecho. En el caso puntual de Andrés Manuel López Obrador criticando la compra del avión presidencial, considero que es un error que el Tribunal haya instruido al INE a bajar del aire el spot. Si López Obrador dice que el avión costó $7,500 millones (cuando sabemos que costó menos de la mitad de eso, $2,900 millones según cifras de Hacienda) y que no lo tiene ni Obama (quien se percibe cómodo viajando en el Air Force One), habría que dejar que el ciudadano, y no el Tribunal, valorara la veracidad y la intencionalidad del mensaje.

hvives@itam.mx
Twitter:
@HVivesSegl

Horacio Vives Segl

Horacio Vives Segl

Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Buenos Aires, Argentina). Profesor y director del Centro de Estudios Alonso Lujambio en el Departamento Académico de Ciencia Política del ITAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Autor de diversos libros y artículos sobre elecciones, política latinoamericana y política mexicana, publicados en medios académicos y de divulgación en México y en el extranjero. Analista político.
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