Obama y la caída de Aleppo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • gabriel-morales

Las imágenes de Aleppo son desoladoras. Durante más de tres años, el ejército de Bashar Al Assad ha masacrado a civiles y rebeldes en Aleppo hasta conseguir la victoria. Entre sus tácticas, además de bombardeos indiscriminados (que incluyeron hospitales y escuelas) y armas químicas, Al Assad cortó las rutas de abastecimiento de la ciudad, matando de hambre a cientos de personas.

La caída de Aleppo, sin embargo, no augura de ninguna manera el fin de la guerra civil siria. Los rebeldes y sus familias que han logrado escapar se dirigen ahora hacia la provincia de Ibdil y el Este del país en donde se espera se desarrollen los siguientes frentes. Después de años de matanzas los prospectos de una reconciliación nacional parecen nulos; el conflicto además se ha vuelto claramente sectario, las fuerzas de Assad necesitan el apoyo de milicias chiitas iraníes e iraquíes y esto ha convertido la guerra en un escenario más del enfrentamiento chiita-sunita. Pocos esperan que la mayoría sunita del país, masacrada y decimada, quiera formar parte de un acuerdo de transición. A pesar de que los rebeldes y el Estado Islámico están fuertemente debilitados, podemos esperar que continúen en combate por varios años más. Para ejemplo tenemos la guerra civil en Líbano que durara más de quince años.

Sin embargo, esta situación no era inevitable. Hace un par de años, antes de la intervención rusa en el conflicto, parecía que los rebeldes podrían mantenerse en pie en Aleppo y, si bien no ganar la guerra, forzar a Assad a sentarse en la mesa de negociaciones. Es posible que el error más costoso de la presidencia de Obama haya sido precisamente no intervenir a favor de los rebeldes de manera más decisiva. Mucho se ha hablado sobre la “línea roja” del presidente Obama, quien anunciara en 2013 que Estados Unidos intervendría en el momento que Assad usara armas químicas en contra de la población. Después de que esto sucediera, Obama, en lugar de atacar a Assad, logró hábilmente negociar un acuerdo con Rusia en donde Assad desecharía su arsenal químico. No obstante, aunque Obama cumplió su objetivo (deshacerse del arsenal) sin el uso de la fuerza, muchas veces en política exterior, más que el resultado, las percepciones son lo que cuentan.

En el momento en que Obama no “cumplió su promesa”, Estados Unidos perdió credibilidad y fuerza en la mesa de negociaciones y Putin se consagraría como el mandamás en el conflicto. La caída de Assad nunca fue una amenaza a la seguridad rusa. Sin embargo, ante los titubeos de Obama, Siria se convirtió en una oportunidad para consagrar su poder en la región y en un arma para negociar con occidente sus aspiraciones imperialistas en Ucrania. Con el visto bueno de Rusia, Asad masacraría por meses a la población en Aleppo hasta su caída esta semana. Tal vez la extrapolación parezca exagerada, pero ¿qué habría pasado si Obama hubiera bombardeado posiciones militares de Assad y así adquirido fuerza en la mesa de negociaciones? ¿se habría evitado la matanza indiscriminada, la crisis de los refugiados y así el Brexit? ¿sin Brexit existiría Trump?

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