Martes 22.09.2020 - 12:16

Olvidense de la ciudad

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Gil Gamés

Olvídense de la Ciudad de México. Los próximos días las calles del DF les pertenecerán a los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Una ciudad por la que transitan más de cuatro millones de personas que van y vienen de sus empleos, una ciudad en la que viven más de diez millones de personas, una ciudad que suma veinte millones de almas si se toma en cuenta la zona metropolitana, ese hormiguero de ciencia ficción lo vuelven un manicomio unos cuantos miles de hombres y mujeres cuya demanda esencial es negarse a resolver un examen. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Gil se ha dado cuenta de que los maestros en rebeldía han dejado de ser noticia a fuerza de serlo una y otra vez. O se convierten en noticia de páginas interiores. Dos mil maestros de la CNTE instalaron un plantón en el Zócalo. Según dicen esperan contingentes de catorce lugares de la República. Unos cuantos días antes de que empiece la semana nacional de evaluación, el secretario de Educación (ción-ción) Pública, José Ángel Córdova, les pidió a los maestros “una actitud racional y madura a favor de México”. Suena sensato, pero ¿quién rayos va a escuchar al Secretario? A nadie le da la gana oír, faltaba más, si los mentores están armando las casas de campaña, cobrando sin trabajar, realizando una componenda tras otra componenda (ah, el uso del gerundio es lo mejor de lo mejor).

Por cierto, olviden de nuevo a la Ciudad de México y piensen en Michoacán y Oaxaca. Con excepción de Morelia, todos los municipios de Michoacán suspendieron clases. El 80% de las escuelas se han cerrado a piedra y lodo y ay de aquel que se atreva de disentir. Lectora y lector, permitan que Gilga se ponga peripatético (saludos al Camaleón de su periódico Milenio): un millón 100 mil alumnos de preescolar, primaria y secundaria no asistirán a la escuela porque a los líderes sindicales no les da su regalada gana. Vamos bien. Dialoguemos, pongamos una mesa grande, pidamos perdón de rodillas, en fin.

En Oaxaca, un millón 300 mil niños tampoco van a la escuela en estos días. Los maestros de la Sección 22 del SNTE han realizado cuatro marchas simultáneas y arrojado al abismo no sólo a los niños sino al comercio, al turismo, más en fin. Azael Santiago Chepi, viejo amigo de esta página y líder magisterial, dijo esto: “las negociaciones se encuentran trabadas ante la negativa de la SEP de cancelar la Alianza por la Calidad Educativa”.

Ahora mal: ¿están sentados? Pues siéntense, sin albur, el Gobierno de Oaxaca reconoció que en el estado no hay condiciones “para la aplicación de la Alianza por la Calidad Educativa, ni para la instrumentación de pruebas estandarizadas, incluyendo la Evaluación Universal”. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y al llegar al muro sur del amplísimo estudio se dio un tope de los fuertes: soc. ¿Cómo se llama a todo esto? Se llama no tiene la culpa la lideresa vitalicia, sino quien se alió con ella.

Mientras Gamés pescaba en twitter, encontró unas líneas de Maite Azuela con las cuales vale la pena cerrar esta página de “Uno hasta el fondo”: “Debería haber una especialización en psicología para cambios de la personalidad desatados en procesos electorales. Desconozco a más de tres”.

La máxima de Ramón Pérez de Ayala se acercó a la puerta del ático y espetó: “Cuando la estafa es enorme ya toma un nombre decente”.

Gil s’en va

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