OMS: lenta e ineficaz

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Por:

Montserrat Salomón

A toro pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) —por medio de un comité externo— acepta que su actuación ante la epidemia de ébola en África fue tardía y poco efectiva. Las primeras alertas que se dieron desde el 2013 no lograron despertar el interés y la movilización internacional necesaria para atajar el problema, antes de que se convirtiera en una amenaza global. Esta falta de acción dejó solos a los precarios sistemas de salud de los países afectados ante un enemigo poderoso, resultando en miles de muertes y en una merma seria en el personal sanitario local.

La OMS llamó la atención al mundo en abril del 2014 por un “brote sin precedentes” de ébola en la región al agravarse la infección que habían monitoreado desde finales del 2013; sin embargo, dicha organización careció de fuerza para movilizar las consciencias a actuar con oportunidad. Fue hasta agosto del 2014 que se declaró una emergencia de alcance internacional y, claro, entonces sí llegaron los recursos en respuesta… pero fue tarde, muy tarde.

Aún dejando de lado la devastación social y económica local que dejó esta epidemia —que aún presenta nuevos casos en Sierra Leona y en la vecina Guinea—, preocupa ver la inoperancia de la OMS ante emergencias epidemiológicas de primer nivel.

Puede leerse entre líneas que algunos funcionarios no están angustiados porque asumen que de haberse dado este brote en otras regiones prioritarias del planeta, la respuesta hubiera sido inmediata y contundente y, por tanto, la contención se hubiera logrado en cuestión de meses. Así, este suceso nos deja grandes cuestionamientos en el aire. ¿Estamos preparados para una epidemia global? ¿Tenemos la capacidad logística internacional para responder con oportunidad a una emergencia de salud de grandes proporciones?

Es claro que la actuación de la OMS se vio limitada por el laberinto logístico en su interior, lo que hizo que una ONG como Médicos sin Fronteras, por ejemplo, pudiera responder con mayor celeridad.

Pero tenemos que cuestionarnos seriamente el porqué de la tibieza presentada, mientras miles de africanos morían ante nuestros ojos. A mí me parece significativo que sólo se notaran grandes movilizaciones hasta que la epidemia tocó suelo europeo y americano. Desigualdad, indolencia y discriminación.

La OMS está siendo autocrítica, seámoslo también nosotros mismos. Estas tragedias pueden prevenirse si tenemos la meta común de reducir la desigualdad entre los seres humanos. ¿Habremos aprendido que todas las vidas tienen el mismo valor y que, incluso desde el punto de vista de la conveniencia, es una estrategia más inteligente trabajar por el mejoramiento de las condiciones de vida de los más necesitados, antes de que surjan emergencias humanitarias como la vivida?

msalomonf@gmail.com