Operación cicatriz en el Edomex

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Eruviel Ávila, candidato priista al gobierno del Edomex, ya cicatrizó, en los hechos y no en discursos, el desplazamiento de políticos y grupos del valle de Toluca en su campaña, al incorporar a Ernesto Nemer a una posición estratégica en el staff que busca convertirlo en sucesor de Enrique Peña.

Demuestra así que no se comportará con ellos como él no habría aceptado que lo trataran si no resultaba candidato. Más aún: de sus cuatro adversarios en precampaña, ya anexó a dos para que lo ayuden a ganar: Luis Videgaray y, ahora, Nemer.

Videgaray comanda el cuartel avilista desde la presidencia estatal del PRI, mientras Nemer se incorpora hoy para aportar la experiencia que adquirió como coordinador de la campaña que hace cinco años dio el triunfo a Peña.

Sólo quedaron fuera el ex líder estatal del tricolor Ricardo Aguilar, fichado por Humberto Moreira para encargarse de la Secretaría de Organización del CEN, y Alfredo del Marzo, alcalde de Huixquilucan, donde impulsa la modernización con obras de gran calado social y arquitectónico.

Sin embargo, la llegada de Nemer es un mensaje de unidad con el que Eruviel tranquiliza a los políticos del valle de Toluca, entre los cuales el todavía Presidente del Congreso local es uno de los principales exponentes y de los más respetados.

Porque hay que tener en cuenta que la unción de Eruviel como candidato puso fin a un lastre histórico, pues en 70 años es el primer político del valle de México que la obtiene, excepto la imposición del presidente De la Madrid en 1987 al Grupo Atlacomulco, con Mario Ramón Beteta.

Pero sobre todo el enganche de Nemer es absolutamente merecido. Se trata del mejor hombre del gabinete de Peña, precisamente junto con Videgaray. Ambos construyeron la plataforma que permitió al gobernador convertirse en el principal presidenciable del PRI.

En 2005, Peña encontró al estado insolvente por el desequilibrio de los recursos públicos: quebraba o se endeudaba, y no tendría recursos para obra pública y social. Como secretario de Finanzas, Videgaray lo salvó con ajustes fiscales, renegociando la deuda y saneando los dineros.

Así, su secretario de Desarrollo Social, Ernesto Nemer, pudo invertir en infraestructura y multiplicar el gasto social, con lo cual Peña cumplió sus compromisos de campaña, al pasar de beneficiar a 35 mil personas con sólo un programa social, a 11 programas y cuatro millones de ciudadanos.

Luego Nemer encabezó el Congreso local, posición desde la que afloraron sus cualidades de político conciliador e incluyente: en apenas año y medio de la Legislatura incorporó más de 720 iniciativas, de las cuales se aprobaron 560, 495 de ellas fueron por unanimidad.

Eficaz, honesto, profesional, Nemer es un enganche de lujo para Eruviel.

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