Viernes 10.07.2020 - 20:29

Otra ley “antiterrorista”

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Nizar Dana

en Amman

El sistema que no lucha por el desarrollo y la prosperidad de su sociedad está condenado a quedarse atrás en la historia, siempre hay que mirar al futuro y crear condiciones para mantener la unidad nacional, adoptando una política que brinde participación a todos los componentes de la sociedad. Desgraciadamente parece que el presidente egipcio Al Sisi no está tomando en consideración esto, al aprobar la nueva ley antiterrorista.

Esta legislación fue creada como respuesta a los sabotajes que sufre Egipto como nación y como sistema. No pasa un sólo día sin que policías, militares o civiles mueran a manos de los yihadistas simpatizantes de Mursi o salafistas radicales, y, diariamente, hay terroristas muertos o condenados a muerte. Pero, por experiencia en muchos países, esta forma de actuar y responder lo único que produce es más extremismo y más sangre.

La Primavera Egipcia logró derrocar al régimen de Hosni Mubarak, que gobernó el país durante 30 años. Pero en lugar de lograr sus objetivos esta revolución fue robada por los Hermanos Musulmanes y deformada por la intervención de potencias locales e internacionales. Esta revolución popular, que en su momento fue un ejemplo para el mundo y en el que los jóvenes egipcios manifestaron responsabilidad y seriedad, durante la lucha contra la dictadura, dio como único fruto un gobierno religioso liderado por Mursi.

La mala política del gobierno de Mursi condujo al país lejos del fundamento y las ideas de la revolución. El pueblo egipcio salió de nuevo a las calles y esta nueva revolución permitió a los militares volver al poder, deponer y encarcelar al mandatario y suspender la constitución redactada por los Hermanos Musulmanes formando un gobierno interino. Pero la mano tan dura del nuevo presidente convirtió a los hermanos musulmanes en mártires y les dio la excusa para hacer un sabotaje tras otro. Desde el inicio había que pensar como perseguir y entorpecer la ideología de estos grupos radicales, encarcelarlos o perseguirlos o aprobar leyes como la última ley antiterrorista no es la solución.

El daño hecho por el régimen de Mubarak y por Mursi no se cura en poco tiempo, habría que aplicar una estrategia a nivel nacional empezando por crear centros de teología capaces de refutar la ideología terrorista de los yihadistas y demostrar la verdadera cara del Islam. Para lograr este objetivo habría que darle acceso a todos los medios incluso revisar los libros de texto en las escuelas para crear una generación inmune a este tipo de ideologías.

Cuando el ex presidente egipcio Jamal Abdel Nasser, quien gobernó de 1956 a 1971 tuvo que enfrentarse con los hermanos musulmanes lo que hizo fue dar poder a la Universidad Al Azhar (fundada en 975 ) que se considera un faro de tolerancia y buena voluntad para los musulmanes del mundo. Posteriormente a la época Nasserista los presidentes lo único que han hecho es fomentar el analfabetismo y tratar de apagar las luces de Al Azhar… Al Sisi está a tiempo

nizardana.razon@gmail.com

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