Jueves 3.12.2020 - 18:59

Emociones y decisiones
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En estos días lluviosos en la ciudad me entra nostalgia por esa exquisita novela de Luis Spota, Palabras mayores, quien como nadie logró plasmar en letras el presidencialismo mexicano y el ritual del tapado. Particularmente añoro abrir esa vieja edición y oler la humedad en sus páginas, que me transportan a un México que se fue, pero que partes de él permanecen presentes en nuestra cultura política.

A estas alturas, cualquier gesto, cualquier señal, es interpretado dentro de la cultura del tapado priista. Ahí donde no existe una encuesta, donde no hay cabida para la simulación, porque la selección del candidato bien puede darse en una elección primaria o bien puede ser elegido por el Presidente.  Dependiendo del PRI que sea: el de Miguel de la Madrid o el de Carlos Salinas, el de Ernesto Zedillo o del partido en la oposición.

Si se ve al Presidente bajar por una escalinata sonriente con el secretario de Hacienda, entonces él debe ser el bueno. Si se lleva al de Educación a su gira por Asia, entonces indudablemente es aquél.

Pues bien, a propósito de señales, hace unos días la diputada local Cynthia López Castro pidió licencia para incorporarse nada más y nada menos que al área de Vinculación y Giras del titular de la Secretaría de Educación Pública. Si bien el puesto no es relevante dentro de la estructura y las funciones propias de esa dependencia, sí lo es en términos de la preparación para una campaña política.

En lo personal no conozco mucho a la ahora exdiputada. Sin embargo, en el plano profesional su desempeño es muy destacado: es inteligente y preparada. Además, siempre se le ha visto como una persona cercana al equipo de Aurelio Nuño.

Este simple hecho, más que las giras, los abrazos y las fotos, me hace pensar que su jefe está a punto de ser destapado. La pregunta es si será para La Silla del Águila o para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Para cualquiera de las dos puede jugar, aunque la segunda sería de sacrificio, y eso es mucho pedir para alguien tan cercano al reconocimiento y afecto del mandatario (pero ni modo que le pida sacrificio a alguien fuera de su círculo de confianza ¿verdad?).

El Presidente Peña es bueno para estas cosas. Como todo el mundo, tiene luces y sombras, se destaca en ciertas materias y reprueba en otras. Pero si de sucesiones se trata, es un maestro y la mejor prueba de ello fue haber dejado en el camino a Alfredo del Mazo, para que Eruviel Ávila se alzara con la candidatura del Edomex. Y seis años después  supo manejar con extraordinaria mano izquierda la selección del candidato que finalmente derrotaría a Morena y al PAN en sus terruños.

¿Habrá sido durante una gira o en una caminata por los jardines de Los Pinos? ¿Habrá sido en el avión o durante un tranquilo fin de semana? ¿Se lo dijo después de un acuerdo o trotando una mañana? Sólo el Presidente sabe cuándo pronunciar las Palabras Mayores.