Martes 22.09.2020 - 11:26

PAN: codazos sucesorios

Frente Frío número 35 intensifica lluvias en el país
Por:

Lo esperado era una lucha encarnizada entre priistas por la candidatura presidencial, pero los golpes iniciaron en el flanco menos esperado: en el PAN.

El titular de Educación, Alonso Lujambio, tuvo que explicar que no anda en busca de la candidatura, luego de un fuerte reclamo que le hizo el secretario general del SNTE, Rafael Ochoa Guzmán.

Y el secretario de Trabajo, Javier Lozano Alarcón, recibió un sonoro pescozón de parte de Enrique Aranda, un estimado colega que suele expresar lo que piensa una corriente panista a la que se le conoce como ultraderecha.

Enrique Aranda le reclama a Lozano que su proyecto de reformas a la Ley Federal del Trabajo, que está por presentarse, “habrá de convertirse en plataforma de lanzamiento de las aspiraciones sucesorias de Lozano Alarcón para 2012”.

En el viaje Aranda le dice que es un neopanista, que aburre a los legisladores panistas, que privilegia a los priistas, etc., etc.

Entonces, si no es con trabajo eficaz y concreto, ¿cómo se consigue una candidatura en el PAN?

Por otra parte, un activo aliado del gobierno, el secretario general del SNTE, reconvino al secretario de Educación por un supuesto activismo político con pretensiones sucesorias.

Se necesita tener la piel dura para exigir, desde la cúpula del SNTE, que los funcionarios no hagan política.

Además de malagradecido por las cantidades millonarias que Lujambio ha transferido al SNTE, Ochoa Guzmán no se ruboriza al exigir a otros lo que él y su jefa no hacen: dedicarse a lo suyo.

Le dijo Ochoa Guzmán a Lujambio que debe “atender primero la agenda educativa y después las aspiraciones personales”.

Y agregó: “a mí sí me preocupa que (Lujambio) se distraiga de lo sustantivo, de lo fundamental, de lo que sea su responsabilidad”.

Es decir, los que han hecho del SNTE un coto de promoción política personal y han intervenido en la conducción de la desastrosa política educativa son los que regañan a Lujambio.

Ochoa, Gordillo y su equipo político del SNTE, se han dedicado en cuerpo y alma a la grilla. Tienen funcionarios en la administración pública federal como cuotas políticas a su poder.

Lujambio tiene todo el derecho a aspirar a la Presidencia. Y eso, creemos, se gana con trabajo.

Lo que también se gana —digo yo— es el respeto.

Y para hacerse respetar el secretario de Educación podría dejar de cobrar cuotas a los maestros para entregárselas al SNTE.

¿Por qué la SEP tiene que sacar del sueldo de los maestros mil 372 millones de pesos cada año para entregárselos a la profesora Gordillo y al profesor Ochoa?

Que las cuotas las cobre el sindicato. Que hagan su tarea. Que no se distraigan en grillas.

phl@3.80.3.65

agp