Sábado 11.07.2020 - 17:54

Para adelante o para atras

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Guillermo Hurtado

Guillermo Prieto fue uno de esos hombres del siglo XIX mexicano que, como decía Vicente Riva Palacio, “parecían gigantes”. No sólo fue un político destacado —ministro de Hacienda en varias ocasiones y uno de nuestros grandes parlamentarios—sino que, además, fue el héroe que salvó la vida al presidente Juárez con la famosa frase “los valientes no asesinan”, y, por si fuera poco, fue un escritor muy leído y admirado. Su retrato más conocido lo pinta ya viejo, con la barba blanca y con un gorro frigio.

En uno de sus versos satíricos, Prieto se burlaba de los conservadores que se esforzaban para impedir el progreso de la nación y se empecinaban en retornar a un pasado que estaba superado.

Cangrejos a compás

marchemos para atrás

zis, zis y zas,

marchemos para atrás.

También hoy tenemos cangrejos que no entienden, que no quieren entender que el mundo va para adelante y no para atrás. Esos cangrejos, casi siempre de color rojizo, no pueden aceptar que las cosas ya no sean como ellos las soñaron en su juventud. No son utopistas, todo lo contrario, para ellos el futuro debería ser como el pasado. Lo que pretenden es dar marcha atrás, como dice el verso de Prieto, para reencontrar el camino perdido.

Como buenos conservadores, los cangrejos creen fervientemente que “los tiempos pasados siempre fueron mejores”. Para ellos, nuestra historia baja por una pendiente que pronto, muy pronto, acabará en un hoyo del que jamás podremos salir. Los cangrejos son catastrofistas, pesimistas, amargados. Cuando los encuentre en una reunión, estimado lector, evítelos, deles la vuelta, porque en cuanto tienen oportunidad comienzan con su aburrida retahíla de que nos encaminamos al desastre.

Quizá nuestro presente no sea mejor que nuestro pasado. No hay garantía de que la historia humana vaya en un ascenso permanente. Hay altibajos que resultan evidentes a cualquiera que conozca algo de la historia. Después de momentos de apogeo vienen otros de decadencia. Según mi amigo Fernando Curiel, México atraviesa por uno de ellos. Atención: no es lo mismo pasar por una crisis que estar en decadencia. Las crisis duran poco, las decadencias, en cambio, pueden durar siglos. Puede ser que Curiel tenga razón, pero eso no implica que debamos convertirnos en cangrejos para escapar en reversa de la situación en la que nos encontramos.

 El futuro es lo desconocido. Es el territorio caliginoso en donde puede acontecer el error temido, la derrota inesperada e incluso la catástrofe definitiva. Pero lo que necesita México para salir de su crisis o de su decadencia es un robusto sentido de futuro. No importa que no tengamos un mapa o una bola de cristal. Lo que requerimos es una fórmula colectiva de planeación, trabajo y perseverancia. El ejemplo de Prieto y de los demás miembros su generación debe servirnos de inspiración.

guillermo.hurtado@3.80.3.65