Pena resuelve el entuerto de Fox

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Por:

Rubén Cortés

En La Habana, Cuba

El Presidente de México ha dado el toque moderno y abierto a una Cumbre de Presidentes Latinoamericanos y Caribeños que, para ser económica, tiene una carga ideológica densa y nostálgica.

Raúl Castro, el anfitrión, inauguró la reunión anual de la Celac con un minuto de silencio en memoria del fallecido Hugo Chávez, quien como presidente de Venezuela (1998-2013) armó un bloque político de países regidos por reglas particulares:

—Cambio de las constituciones para que los presidentes puedan ser reelectos a perpetuidad.

—Persecución a los ciudadanos que desafían al gobierno.

—Restricción de la libertad de expresión, de empresa y de movimiento de sus gobernados.

—Adelgazamiento y arrinconamiento acelerado de los partidos de oposición.

Y el presidente de Ecuador, Rafael Correa (uno de los que modificó la Carta Magna a su medida), bajó del avión que lo trajo, dando vivas al Ché Guevara, el guerrillero cubano de origen argentino que llamó a convertir a América Latina, en los años sesentas en “uno, dos, tres, mil Vietnam”.

El Presidente de México, en cambio, publicó un artículo en las páginas interiores de Granma, el periódico oficial del gobierno comunista cubano, en el que precisó que con Cuba “queremos impulsar un reencuentro fraternal, basado en la solidaridad y el respeto mutuo”.

Además, condecoró con la Orden Mexicana del Águila Azteca al presidente de Uruguay, José Mujica, cuyo país legalizó la mariguana: hecho único en América Latina, por su visión de futuro para frenar el crimen, la delincuencia y la descomposición social que ha provocado la prohibición.

Enrique Peña, sin embargo, precisó que en lo personal considera nocivo para la salud el uso de la mariguana, aunque como estadista admite que el continente tendrá, tarde o temprano, que debatir su legalización para tomar una decisión común.

Con su postura para desdramatizar las relaciones con Cuba e instalarlas en su justa medida: la solidaridad y el respeto mutuo; y condecorar a un presidente que legaliza la mariguana, Enrique Peña, se muestra como un Presidente pragmático y de amplitud de miras.

Esto le permitió observar que, aunque Cuba sufre desde 1990 una de las crisis económicas más desastrosas en la historia del Hemisferio, mantiene, sin embargo, un liderazgo moral al frente de los países del bloque armado por Chávez: un liderazgo respetado hasta la veneración.

Por eso supo que la recomposición de los nexos de México con América Latina pasaba por la recomposición de las relaciones con Cuba, que deshizo Vicente Fox (2000-06) con desatino de elefante en cristalería, y que a Felipe Calderón (2006-12) no le interesó arreglar, por displicencia.

Pero Enrique Peña lo compuso: con Cuba, solidaridad y respeto mutuos.

La izquierda mexicana debiera reconocérselo.

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