Periodistas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Javier Solórzano Zinser

Algo grave pasa desde hace varios años con el ejercicio del periodismo. Los gobiernos no han sido capaces de crear condiciones para que las y los periodistas desarrollen su trabajo en libertad y bajo condiciones mínimas de seguridad.

El periodismo no requiere de un régimen de excepción. Se exige lo que cualquier ciudadano sin importar su profesión necesita para trabajar.

El periodismo tiene matices por el hecho de que al informar, reportar e investigar lo que pasa en la sociedad él se expone y es público por definición ante el poder y ante los ciudadanos.

Lo que ha pasado con muchos periodistas ha puesto en evidencia un escenario delicado y grave que no se atiende. El poder político, en todos los niveles, no ha hecho un acuse de recibo de los ataques, la intimidación, los secuestros y los asesinatos de periodistas. En el presente sexenio el pasar de largo o apelar al olvido ha sido una constante, con estos casos y otros.

Muchos asuntos pasan de largo o no se les atiende quizá bajo la premisa de apelar al olvido. Es una mala señal, es un mal método para gobernar, y es evidencia de insensibilidad, la cual aleja a los ciudadanos de los gobernantes, que lleva a asumir, casi por principio, posiciones contestatarias y de antagonismo contra quienes gobiernan.

A más de dos semanas el Presidente hizo ayer por fin una referencia al brutal multihomicidio en la Narvarte. Reconociendo que hay muchas hipótesis sobre lo sucedido, debieron aparecer la sensibilidad y la solidaridad, sobre todo porque existe un hecho comprobado. Rubén Espinosa dejó Veracruz porque no existían condiciones para que pudiera desarrollar su trabajo, al igual que Nadia Vera.

Independientemente del desenlace, en lo general hay evidencias de las muchas agresiones que han sufrido periodistas, algunos de los cuales han perdido la vida.

El gremio también ha sido desigual. Sorprende y contrasta la reacción ante el caso de Miguel Herrera, sin dejar de ser merecedor de la crítica, y la pausa que se siguió, por ejemplo, con el asesinato de Moisés Sánchez en Medellín de Bravo, Veracruz. Muchos periodistas viven bajo el riesgo y no aparecen signos de solidaridad desde el poder político, más bien hay silencio.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

*Quince días antes del multihomicidio aplicamos el protocolo el cual requiere de la voluntad de las personas potencialmente sujetas a ello. Rubén Espinosa optó por no aceptarlo, de cualquier manera lo aplicamos: Roberto Campa, subsecretario de Gobernación.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano