Piratas electorales

Emociones y decisiones
Por:
  • rodolfoh-columnista

Hoy día, las campañas políticas se ganan echando mano de herramientas muy distintas a las de hace apenas un sexenio. La tecnología de la información y las comunicaciones han avanzado tanto, que ahora permiten a los principales protagonistas conocer individualmente a sus electores, segmentarlos y dirigirse a ellos de manera específica.

Sucede que al utilizar nuestras redes sociales, involuntariamente generamos un cúmulo de información personal, misma que es procesada y comercializada al mejor postor. Esa es la esencia del mercadeo digital, que ha llegado a la política y a nuestras vidas para quedarse.

Y es que basta con un “me gusta” a una publicación para saber por dónde entrarle al consumidor. Y lo mismo si alguien elige ver un video sobre algún tema en particular o si el usuario de la red pasa más de un segundo viendo alguna publicidad, aun sin darle clic. Todo eso queda registrado para su eventual uso; ya sea para vendernos algún producto o promocionar a un candidato.

Se habla de los rusos interfiriendo en la elección estadounidense (que ni duda cabe), pero pocos hablan de los verdaderos piratas electorales: los ingleses. Cambridge Analytica es la empresa de “consultoría política” más poderosa e influyente en el mundo. Su director ejecutivo (hasta hace unas horas), Alexander Nix, es considerado el gurú del marketing digital; y sus conocimientos los aplica sin escrúpulo alguno para favorecer a quien mejor le pague. Es, por lo tanto, ideológicamente promiscuo, así que lo mismo trabaja para Donald Trump que para candidatos en Kenia, la República Checa, Argentina o México.

En esa empresa entendieron muy bien que las elecciones no las ganan ni las ideas ni las propuestas, sino las esperanzas y los sentimientos. Ahora me pregunto si alguien habrá echado mano de ellos durante las falsas protestas por el gasolinazo; una especie de ensayo para la elección que viene.

El miedo es un factor muy importante para mover en lo más profundo al ser humano; y es un hecho que alguien jugó con esto durante aquellos días, inculcando terror en los capitalinos y en los vecinos mexiquenses.

En el elector defeño hay mucho material de dónde echar mano, la inseguridad, la contaminación, la corrupción, el tráfico. Lo único que hacen un poco menos efectivas estas técnicas avanzadas, es que aquí, a los políticos aún les funcionan muy bien las prácticas premodernas. Los ingleses no han podido descifrar el poder del programa social; y tampoco han encontrado la manera de desactivar el efecto de la despensa a cambio de la fotografía del voto.

Pero no tengo duda de que para todos hay métodos diferenciados; aunque es más que claro que la izquierda, concretamente Morena, ya lleva una ventaja muy amplia sobre el resto. Habrá que ver si a los otros les alcanza con JJ Rendón para contrarrestar a Epigmenio y a los rusos; o si aún están a tiempo de echar mano de los británicos o de alguna versión similar región 4.