Lunes 3.08.2020 - 18:25

Podemos y la izquierda iberoamericana (2)

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Por:

Rafael Rojas

En su ensayo Asaltar los cielos (2015) José Ignacio Torreblanca describe cuatro posibles escenarios para el partido que dirige Pablo Iglesias en España: 1) llega solo a La Moncloa e inicia la regeneración que ha prometido o, al menos, desplaza al PSOE como primera fuerza política de oposición, garantizando su liderazgo parlamentario; 2) queda bastante por debajo del PSOE, como lejana tercera fuerza política, sin capacidad para presionar al gobierno de manera decisiva; 3) el electorado se divide en tres partes pequeñas, sin hegemonía clara, y 4) el electorado se divide en tres partes medianas, ofreciendo a Podemos la oportunidad de hacer alianza con los socialistas.

A Torreblanca le parece que el tercer escenario, en el que los tres partidos fracasan, es el más plausible. Lo interesante es que, incluso, en el caso más favorable para Podemos del primer escenario, el analista pronostica que el proyecto de regeneración no llegará a realizarse plenamente. La promesa de trastocar radicalmente el sistema heredado de la transición a la democracia y de la Constitución de 1978 no es realista, ni siquiera para los líderes de Podemos. Mucho menos la aspiración a gobernar España con los mismos mecanismos que han asegurado el poder de Hugo Chávez o Nicolás Maduro en Venezuela.

Como ha podido constatarse en la presentación reciente del programa de Podemos para las elecciones autonómicas del 24 de mayo, el populismo latinoamericano puede ser un referente ideológico, pero no una inspiración práctica. No hay en el programa de Podemos ninguna señal de “extractivismo” o de reforzamiento del poder del Estado por medio del control directo de sectores estratégicos de la economía. Las más de doscientas medidas anunciadas por Iglesias, en sintonía con lo apuntado por Torreblanca en su ensayo, son propias de cualquier partido socialdemócrata europeo en el último medio siglo.

En términos de política económica, Iglesias propone combatir el sobreendeudamiento y rescatar las pequeñas y medianas empresas, el rebajamiento de rentas y la recuperación de servicios públicos. Las medidas a favor del mejoramiento de la salud y la educación y del respeto a los derechos de género y de las minorías están en perfecta continuidad con el programa del PSOE. A pesar de que Iglesias y otros líderes de Podemos han insistido en presentarse como una formación transversal, más allá de la división histórica entre izquierda y derecha, es evidente que su programa se inscribe en la tradición hegemónica de la izquierda española.

El último apartado del programa, titulado “Instituciones para la democracia”, no incluye, curiosamente, ninguna de las innovaciones constitucionales de la nueva izquierda populista latinoamericana. No hay ahí propuestas de mecanismos de democracia directa, sino combate a la corrupción y, a lo sumo, estímulo a la participación ciudadana por medio de los procedimientos tradicionales de la democracia occidental. El viaje de las ideas o las inspiraciones, dentro de la izquierda iberoamericana, no disuelve las diferencias entre América Latina y Europa.

rafael.rojas@3.80.3.65