Podemos y la izquierda iberoamericana

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Por:

Rafael Rojas

Los análisis sobre la relación entre las izquierdas de América Latina y España generalmente presentan a las primeras como receptoras o discípulas de las segundas. En los 80 y 90 se hablaba de la transición a la democracia en la península y de la influencia de Felipe González y el PSOE en la reanimación de la socialdemocracia regional. Como antes se hablaba de la ascendencia de Franco sobre dictadores latinoamericanos como Pérez Jiménez, Trujillo o Stroessner, entonces se llegó a hablar del modelo español.

Pocas veces se repara en el sentido contrario de la relación, es decir, en el impacto que han tenido en la propia izquierda española fenómenos latinoamericanos como la Revolución Cubana, que electrizó a la juventud radical, o la “vía chilena al socialismo” de Unidad Popular y Salvador Allende, que atrajo poderosamente al líder eurocomunista Santiago Carrillo y, en menor medida, a otros de la misma corriente en Europa, como el francés Georges Marchais y el italiano Enrico Berlinger.

Esa influencia de la izquierda latinoamericana en España ahora se ha hecho perceptible con la formación del partido Podemos, fundado por Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y un grupo de politólogos, figuras mediáticas y líderes juveniles, relacionados con el movimiento del 15/ M y los indignados en varias ciudades españolas a inicios de esta década. Esos tres líderes y otros partidarios de Podemos han reiterado que se inspiran en experiencias latinoamericanas, como las de Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y Correa en Ecuador.

Un ensayo reciente de José Ignacio Torreblanca, Asaltar los cielos (Debate, 2015), tiene la virtud de analizar el fenómeno sin las habituales diatribas de la derecha española. Torreblanca cuenta que Monedero y Errejón tienen una larga vinculación con los gobiernos de Chávez y Maduro en Venezuela y con el de Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera en Bolivia. Monedero, a través del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) de Valencia, fue asesor de Chávez y director del Centro Internacional Miranda en Caracas. Errejón escribió su tesis doctoral en la Universidad Complutense sobre la “lucha por la hegemonía” del MAS boliviano.

Seguidores de las tesis de Ernesto Laclau, en La razón populista (2005), donde encuentran sintetizadas las ideas de Antonio Gramsci y de la izquierda populista latinoamericana del siglo XX, los líderes de Podemos han establecido nexos de dependencia financiera con los gobiernos bolivarianos. El programa de televisión La Tuerka, en Madrid, que ha dado notoriedad mediática a Iglesias, fue financiado durante años por los gobiernos de Venezuela e Irán y compartió redes internacionales con Telesur y Russia Today.

Qué será de Podemos en la política española es, como sostiene Torreblanca, todavía una incógnita. Lo que resulta innegable es que ese partido está cambiando el sistema político español y facilitando la entrada en política y, lo que es más decisivo, en la vida electoral, de buena parte de la población juvenil, frustrada con la larga hegemonía bipartidista del PP y el PSOE.

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