Por que me inspira Hillary

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Pocos dirían que Hillary Clinton es una figura inspiradora. Muchos la describen como una mujer fría.

Varias de estas críticas tienen un origen en concepciones sexistas; un hombre puede ser asertivo, fuerte y ruidoso, mientras que una mujer debe sonreír y no interrumpir. Otras se refieren más bien a la naturaleza calculadora de la candidata. Un contraste interesante es la figura de Michelle Obama, quien en esta elección se ha convertido en uno de los personajes más populares en Estados Unidos. Sin quitar mérito a Michelle, quien ha sabido navegar las difíciles aguas de la Casa Blanca como la primer primera dama negra, la comparación entre estas dos es injusta. Mientras que Michelle se mantuvo fuera de la política estadounidense y ocupó un rol tradicional, encargándose de programas sin riesgos políticos, Hillary redefinió el papel de la primera dama, tratando de pasar una reforma de salud universal. Es imposible para una persona que ha estado en las trincheras por más de 30 años salir ilesa.

Hillary ha sido para mí una fuente de inspiración desde hace mucho tiempo. Clinton es una mujer brillante, interesada hasta en los detalles más mínimos de la política pública; una política pragmática que sabe cómo negociar para crear cambio. Sin embargo, reconozco que estas características que yo admiro, no son necesariamente atractivas para muchos. A diferencia de grandes oradores como Bill y Obama, la especialidad de Hillary no es hablar, sino escuchar. Esto le ha permitido crear un grupo de trabajo extremadamente fiel y llegar a acuerdos con facciones contrarias. Sin embargo, lamentablemente, no muchos creen que esto sea inspirador.

Durante varios meses traté de observar rasgos que podrían servir como fuente de inspiración para un público menos preocupado con la política pública y más atento a los rasgos de personalidad de los candidatos. Uno de los intentos parcialmente exitosos de la campaña de Clinton fue hablar de su candidatura como un hecho histórico: la primera presidenta de Estados Unidos. Durante el debate, Clinton reafirmó este rol cuando por primera vez en un debate presidencial alguien se manifestó abiertamente en favor del aborto y en defensa de los derechos de la mujer.

Sin embargo, el verdadero ejemplo de inspiración sería su actuación en los tres debates presidenciales. Durante la primaria republicana, Trump acabó fácilmente contra 16 opositores, incluida una mujer, amedrentándolos y humillándolos. Lo mismo, pensó Trump, podría hacer con Hillary Clinton. No sabía a quién se enfrentaba. Imagínese usted estar parado enfrente de tres personas que acusan a su esposo de abuso sexual, recibir amenazas de enjuiciamiento político y escuchar insultos personales como “mujer sucia.”

Ahora piense usted que en esta situación tiene que debatir, frente a 100 millones de personas, a un demagogo, misógino y violento cuya victoria podría suponer el fin de la democracia occidental. Muchos alegan que Trump se autodestruyó. No obstante, fue Hillary quien, soportando todos sus insultos sin pestañear, destruyó a Trump, haciéndolo caer en sus trampas y desatando su ira irracional. Ahora, cada vez que me enfrento a una situación difícil pienso ¿qué es lo que haría Hillary Clinton?

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Twitter: @gabriel_msod