Primer debate y luto por #NoSomosTresSomosTodxs

ENTRE COLEGAS

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Como se sabe, el domingo se celebró el primer debate organizado por el INE de los tres a los que obliga la ley entre los candidatos a la Presidencia de la República. Van algunos comentarios al respecto.

Formato. En primer lugar, hay que destacar el formato, que lo hizo infinitamente más dinámico que los debates presidenciales que se habían realizado previamente en México. La participación de tres moderadores, que al principio parecían muchos, terminó por resultar adecuada y dinámica. El formato de réplicas y contrarréplicas también. Tal vez hubiera sido bueno otorgar a los moderadores cierto margen para otorgar a su criterio unos segundos extra, en casos necesarios, para que los candidatos pudieran responder a cuestionamientos clave. El recinto escogido, el Palacio de Minería, resultó espléndido, más que digno para el evento. Sin duda, el formato y la organización se apuntan como un acierto más en la contabilidad del INE.

Contenidos. Contrariamente a lo que muchos colegas analistas suelen afirmar, considero que los debates no deben ser cursos de política pública avanzada. Que no se interprete que esté yo diciendo que las propuestas no son importantes; sin duda alguna lo son y, ciertamente, en este debate hubo un desequilibrio entre los qué (propuestas) y los cómo (la factibilidad para su realización). Pero para eso están las plataformas y documentos básicos de los candidatos o los libros que han escrito. En realidad, los debates tienen que ver más con la personalidad política de los participantes y sus capacidades.

Desempeño y resultados. A reserva de lo que las encuestas consignen, el buen desempeño en un debate no se traduce en un ganador lineal; esto es, no necesariamente se refleja en la percepción sobre quién lo ganó; tampoco en las preferencias rumbo a la elección; y menos todavía, en el resultado de la misma. Margarita Zavala no tuvo interlocución en el debate. Meade y Anaya tuvieron estrategias similares: argumentos, datos, diagnósticos, propuestas y ataques, tanto al puntero como entre ellos… pero la percepción sobre su desempeño fue radicalmente distinta: en el caso de Meade, su falta de persuasión llevó a la conclusión de que desperdició una oportunidad valiosísima; por el contrario, Anaya tuvo un sólido desempeño, quedando la sensación generalizada de que fue el debatiente más completo. Sin embargo, López Obrador, quien mantuvo su tradicional y cansina estrategia de simulación y evasivas, cuidando mantener al electorado que ya lo apoya, logró generar la percepción, reflejada en las encuestas postdebate, de que tanto él como Anaya tuvieron el mejor desempeño.

Luto e indignación. Al día siguiente del debate recibimos la pésima noticia del espantoso asesinato de los universitarios tapatíos que desaparecieron semanas atrás. Por desgracia, la violencia criminal no da tregua y los gobiernos estatales y federal siguen fracasando en el cumplimiento de su deber de proteger a los ciudadanos. Mi pésame a las familias y a la comunidad estudiantil que viven este duelo inexplicable.

Horacio Vives Segl

Horacio Vives Segl

Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Buenos Aires, Argentina). Profesor y director del Centro de Estudios Alonso Lujambio en el Departamento Académico de Ciencia Política del ITAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Autor de diversos libros y artículos sobre elecciones, política latinoamericana y política mexicana, publicados en medios académicos y de divulgación en México y en el extranjero. Analista político.
Horacio Vives Segl

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