Problemas en el Templo

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Por:
  • gabriel-morales

Hace un par de días, luego de casi ocasionar el inicio de la tercera Intifada, el gabinete de seguridad en Israel decidió quitar los detectores de metal que habían puesto a la entrada del Monte del Templo como respuesta a un atentado terrorista. ¿Por qué unos simples detectores de metal estuvieron a punto de causar una nueva guerra civil?

Para comprender de qué se trata este embrollo hay que entender un poco de la historia de este lugar.

Jerusalén, como ya ustedes saben, es casa de las tres religiones monoteístas y alberga algunos de los recintos más importantes para estas fes. Entre éstos está el Monte del Templo, el lugar más sagrado para el judaísmo y el tercer lugar más sagrado para el Islam. En el Monte del Templo estaba el Segundo Templo, que fue destruido por los romanos en el 70 n.e., del cual sólo queda el muro occidental, mejor conocido como el Muro de los Lamentos; 600 años después de la destrucción del Templo se construyó ahí la mezquita de Al-Aqsa en el lugar donde, según la fe musulmana, Mohammed ascendió al cielo. Después de la victoria israelí en la guerra de los Seis Días (1967), Israel tomó control de la ciudad vieja de Jerusalén, incluyendo el Monte del Templo. Sin embargo, negoció con las autoridades jordanas que el acceso oriental del muro, es decir a la explanada de las mezquitas, quedaría en manos de la policía jordana. Desde entonces se ha mantenido este frágil equilibrio. Casi cualquier modificación mínima a este status ha causado violencia.

Políticos de derecha israelíes y palestinos, y terroristas palestinos, han usado este recinto para fines políticos; muchas veces para incitar a la violencia o buscar favores con sus bases. Fue así como la segunda Intifada iniciara después de que Ariel Sharon visitara la explanada (ahora los políticos israelíes judíos tienen prohibido visitar el recinto). Fue así como hace un par de días estuvo a punto de estallar una nueva Intifada. Después de que un terrorista palestino asesinara a dos policías drusos israelíes con un cuchillo, el gobierno tomó la decisión de poner detectores de metal. Esto podría sonar lógico; en muchos recintos religiosos en el mundo hay detectores de metal.

Sin embargo, tanto el ejército como el servicio secreto aconsejaron a Netanyahu no hacerlo. En la práctica sería casi imposible pasar a los cientos de feligreses por los detectores y este cambio, según le dijeron, generaría manifestaciones que se podrían tornar violentas.

Netanyahu, oh sorpresa, no escuchó a sus generales y prefirió complacer a sus electores de derecha. Inmediatamente después de que pusieran los detectores de metal comenzaron las protestas y dos días después un terrorista palestino asesinó a sangre fría a una familia mientras ésta cenaba en su casa. No quedó al gobierno de otra que regresar al frágil status de antes.

A veces las tensiones en el Templo sirven de pretexto para iniciar protestas sobre el estatus quo en general, en otras ocasiones los fervores religiosos son los que mueven las protestas palestinas (en especial de los sectores más pobres). Sea lo que fuere, Netanyahu, quien después de 10 años en el poder debería saberlo, aprendió que con los “dioses del Templo” no hay que meterse.

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod