Protegen jueces a exgobernadores

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • francisco_cardenas_cruz

Justo en víspera de que un incompleto Sistema Nacional Anticorrupción, sin fiscal ni magistrados entre en vigor, dos jueces federales le asestaron un sonoro revés al tan cacareado “combate a la corrupción” al tenderle el manto protector de la justicia a los exgobernadores priistas Javier Duarte, de Veracruz, recién extraditado de Guatemala, y Roberto Borge, de Quintana Roo, preso en Panamá con fines de extradición, al dictar que las órdenes de aprehensión giradas en su contra sean suspendidas o canceladas.

Ahora sólo falta que el polémico y generoso Sistema de Justicia Penal Acusatorio, por la impreparación y deficiencia de sus operadores —fiscales y jueces— les abra también las puertas de la cárcel a ambos, lo que obligará a que a lo largo y ancho del país se multiplique la creación de colectivos como “#VamosPorMás”, que exigen reformas constitucionales que pongan un alto a tanta corrupción e impunidad que ahogan al país.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

En cuanto fue extraditado de Guatemala, en donde estuvo preso más de dos meses y sólo cuando estaba a punto de ser trasladado al Reclusorio Norte, al exgobernador priista de Veracruz, Javier Duarte, le dio el “síndrome Gordillo-Granier”: sentirse repentinamente enfermo de varios males para que se le traslade a un hospital para ser atendido y permanecer ahí los años que dure su proceso.

Ni la otrora poderosa dirigente nacional del magisterio Elba Esther Gordillo, ni el exgobernador priista de Tabasco Andrés Granier, tuvieron síntomas de ninguna enfermedad que los obligara a ser hospitalizados: los males les llegaron de pronto, en cuanto fueron detenidos y encarcelados, como ahora el exmandatario, acusado de saquear las finanzas del estado que gobernó.

Durante el tiempo en que se dieron la gran vida, al disponer para sí millonarias cuotas sindicales y recursos públicos, viajaban por el mundo en aviones privados y fueron clientes frecuentes de los mejores establecimientos comerciales del extranjero, se les veía sanos y rozagantes. Ah, pero cuando fueron detenidos, les afloraron todos los males, y sus abogados lograron cambiar celdas por cómodos cuartos de hospital.

Ambos llevan años en ellos, y ahora será Duarte, el de Veracruz, y Borge, de Quintana Roo, cuando sea extraditado, y seguramente “el otro Duarte”,

César, de Chihuahua, si es que alguna vez llega a ser detenido, más los exgobernadores que se acumulen en meses venideros, los que después de enriquecerse y saquear sus estados, una vez detenidos, seguramente se harán los enfermos para que la cárcel sea escala temporal.

Eso lleva a dar la razón a quienes advirtieron que una vez que los exmandatarios corruptos fueran detenidos en el extranjero tras andar prófugos y extraditados, tendrían la protección de la justicia mexicana.

fcardenas@pulsopolitico.com.mx

Twitter: @MXPulsoPolitico