Que cante Willy Chirino

Que cante Willy Chirino
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Mi colega Rubén Cortés me señala que la oda de García Márquez a la gloria de Fidel Castro no fue escrita para el 83 aniversario del “Comandante”, como lo mencioné en mi columna anterior. Ese texto, dice Rubén, fue redactado “hace un cuarto de siglo para prologar el libro ‘Habla Fidel’, de Gianni Miná”, otro adulador del tirano.

No dudo que así fue. Sin embargo, este mismo texto reapareció el 13 de agosto de este año en los medios cubanos, como si fuera nuevo, y fue reproducido por decenas de blogs afines al régimen de La Habana. O sea, si Gabo ha cambiado de opinión sobre Fidel en los últimos veinticinco años, nadie se ha enterado. Además, el propio escritor colombiano nunca ha matizado su juicio, por lo menos públicamente.

Lo relevante en este asunto es que el aparato cubano se siente tan aislado que se ve obligado a reciclar, sin decirlo, los viejos textos de los pocos amigos que le quedan entre la intelectualidad internacional. Un artículo de Gabo satisface, quizá, el ego de unos cuantos apparatchiks, pero pasa inadvertido para los casi 12 millones de cubanos. En cambio, otro colombiano está despertando pasiones, tanto en La Habana como en Florida. Se trata de Juanes, un cantante que vive en Miami y se ha empeñado en organizar un concierto en la Plaza de la Revolución el próximo 20 de septiembre, con el español Miguel Bosé y el cubano Silvio Rodríguez, entre otros.

Como era de esperarse, el proyecto de Juanes ha provocado reacciones adversas en el sector del exilio, cada vez más minoritario, que se opone a cualquier acercamiento con la isla mientras los hermanos Castro estén en el poder. Los más agresivos han destruido a martillazos decenas de discos del cantante, que ha recibido también amenazas. Varios artistas, como Maná, Enrique Iglesias o Ricky Martin, que habían anunciado su interés por participar en el concierto, han optado por retirarse del cartel. Ningún patrocinador se atreve a financiar la actuación en La Habana. Juanes no se amedrenta y ha decidido correr con todos los gastos, unos 300 mil dólares.

¿Qué es lo que mueve Juanes a meterse en una situación tan complicada? “Es importante para abrir un poco la ventana y darle alegría, libertad, paz y fiesta por un ratito” al pueblo cubano, contesta. El cantante cree en “el poder de la música” y quiere repetir la experiencia de su primer “concierto por la paz”, en marzo del año pasado en la frontera entre Colombia y Venezuela. Sin embargo, son los apoyos políticos de Washington y La Habana lo que parece haber influido más en la determinación del colombiano de seguir adelante.

Juanes se defiende de toda intención política, pero su “diplomacia del rock” ha recibido el visto bueno de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y de varios miembros del Congreso, con los que se ha reunido. Del otro lado, las autoridades cubanas se frotan las manos ante las divisiones del exilio y actúan muy hábilmente al favorecer la organización de un concierto que sólo les puede traer beneficios políticos. Cientos de miles de jóvenes acudirán a la Plaza de la Revolución y, por una vez, no habrá que presionarlos para que vayan. En estos tiempos de penurias agudas y sin perspectiva de cambio político, un concierto con estrellas extranjeras sirve de válvula de escape y contribuye a bajar las tensiones sociales.

No dudo de la honestidad del cantante colombiano, pero peca de ingenuo si cree que podrá evitar la instrumentalización de su actuación en un lugar tan emblemático como la plaza de la Revolución. Ahí estuvo el papa Juan Pablo II, en 1998, y tampoco se libró de la manipulación.

“No voy a tocar mi música para apoyar al régimen cubano”, se defiende Juanes en las numerosas entrevistas que ha dado en los últimos días. “Tenemos gente en La Habana que está negociando un cartel equilibrado entre artistas afectos y desafectos”. ¿Quién, entre los desafectos? ¿Gorki Águila? El Gobierno lo ha mandado a pasear a México para que cese de incordiar. ¿Willy Chirino? ¿Gloria Estefan? Desde Miami, ambos se han cuidado de criticar a Juanes, por solidaridad artística, pero han señalado que lo que Cuba necesita no es “paz”, puesto que no hay una guerra, sino libertad. Nadie les ha pedido que se unan al concierto, y eso que pintarían mucho más que el oportunista de Miguel Bosé.

Con estos dos en la plaza de la Revolución, yo me apuntaba, sólo para oír en vivo la canción que Willy Chirino, muy optimista entonces, escribió a raíz de la caída del muro de Berlín, hace veinte años: “Nuestro día ya viene llegando […] Cuba ¡Libre!”

bdgmr@yahoo.com

fdm