¿Qué dirán ahora que hay Zika en Miami?

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No se trata de festinar. No es de ninguna manera el afán por resaltar lo negativo. No es el interés por gritar a los cuatro vientos sobre la viga en el ojo ajeno. Es simplemente un cuestionamiento: ¿qué harán las grandes operadoras turísticas estadounidenses ante la aparición de un brote del virus del Zika en uno de sus principales destinos turísticos?

El mosquito transmisor del virus del Zika se convirtió en una de las grandes preocupaciones de la industria turística desde que se conoció de un brote en Brasil. El piquete de un insecto que afecta significativamente a las mujeres embarazadas, cuyos bebés pueden por ello padecer hidrocefalia. Un hecho que en efecto generó inquietud y temor entre los viajeros que llegaban a las zonas donde se habían detectado casos. Brasil, que hoy celebra ya la edición de los juegos olímpicos en Río de Janeiro y es el centro de atención del turismo mundial, sufrió marginalmente los efectos de este temor –incluso algunos atletas cancelaron su participación- pero ha debido invertir cantidades millonarias en la contención del brote y en la promoción de sus destinos para evitar que fuesen más afectados. México ha reportado más de mil doscientos casos de personas infectadas, principalmente en los estados de Chiapas, Veracruz y Guerrero. En Quintana Roo, donde se encuentran los principales destinos de sol y playa del país, se han reportado cuatro casos; sin embargo, desde que se supo de la existencia del mosquito transmisor del virus en el país, las principales operadoras y mayoristas del mercado estadounidense, principalmente, presionaron a las autoridades mexicanas para que se les explicara la realidad del brote y advirtieron de la cancelación de llegadas por efectos del Zika. Aunque, reitero, en los destinos turísticos que ellos venden no se hayan registrado casos.

Desde el viernes pasado se han catorce casos de transmisión local del virus del Zika en Wynwood, un barrio en Miami, los primeros casos en Estados Unidos. El gobernador de Florida, Rick Scott, informó que la transmisión se produjo por la picadura de mosquito autóctono. Estos catorce casos del virus son los primeros transmitidos por la picadura de un mosquito en ese país de entre los más de 1,650 registrados en ese país. Hasta ahora, las razones más comunes de contagio eran la transmisión sexual o los viajes a países con una alta presencia del Zika. Hoy, pues, las alertas de viaje tendrían que modificarse. Ya el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos emitió una en la que exhorta a las mujeres embarazadas no viajar a esa zona y establece medidas preventivas muy definidas para quienes se encuentren ahí.

No es en efecto un brote que debiera significar una alerta mayúscula. El hecho que suceda en Florida, con climas húmedos propios para la propagación de estos insectos, podría parecer normal en la expansión de este virus. El asunto es cómo habrán de reaccionar tanto autoridades como operadores y mayoristas hoy que el brote se encuentra dentro de sus fronteras. Primera ocasión, pues, que las alertas sanitarias para el turismo se prenden dentro de sus fronteras.

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