¿Qué quiere el general Galván?

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Por:
  • larazon

Uno de los sistemas de información más confiables es el militar. El despliegue territorial permite conocer, de manera directa, lo que está pensando la gente.

Los soldados están presentes en las grandes tragedias y acompañan a la población en situaciones difíciles. En esas circunstancias los gobiernos se prueban y ellos lo saben.

En buena medida “toman el pulso” del país y miden la temperatura social y política de modo bastante preciso.

El Ejército Mexicano enfrenta, en estos momentos, una de las misiones más complicadas de su historia reciente. Es la última frontera de protección para la ciudadanía y conoce de lo que es capaz el crimen organizado. Abrió una compuerta y descubrió que lo que hay dentro es espeluznante y no augura nada bueno para el país.

Acaso por ello el general Guillermo Galván Galván tiene la convicción de que sólo por la vía del acuerdo se podrán desterrar los peligros que sin duda se corren en estos tiempos de alta violencia.

Los militares hablan poco y son bastante prudentes. El general secretario aprovechó, para hacerlo, el 97 aniversario de la Marcha de la Lealtad, cuando los cadetes del Colegio Militar escoltaron al presidente Francisco I.

Madero en un momento delicado y ante el embate de fuerzas contrarias a la democracia y a la ley.

¿Qué nos deja ese episodio a casi 100 años? El general Galván lo responde al afirmar: “el rumor, la intriga y la crítica destructiva crean un ambiente de descomposición social que culminó en amargos desenlaces”.

¿Qué quiere el secretario de la Defensa? El objetivo principal es lograr, de urgencia, la cohesión social y el acuerdo político.

En la primera línea de fuego algunas cosas pueden verse más claras y los fenómenos se valoran desde un punto de vista más pragmático y realista. Ahí donde se avistan los grandes abismos, lo importante se impone.

Después de todo, los más peligrosos enemigos de la democracia no están en los Congresos, ni en nuestra muchas veces maltrecha clase política, más bien anidan en los grupos criminales más violentos, quienes atentan contra la sociedad y dañan toda la estructura de convivencia.

El Ejército Mexicano, en el fondo, está pidiendo que vuelva la buena política, aquella que “conduce al consenso por la vía del respeto, la prudencia y la buena intención para escuchar y comprender las razones de los demás”.

Insisto: los militares están fuera de la alharaca de la política y de sus tensiones, por eso merece la pena no dejar pasar la oportunidad y hacer algo con las inquietudes del secretario de la Defensa, el general Guillermo Galván.

juljard@yahoo.com.mx

fdm